Diario del Cesar
Defiende la región

Economía estancada y desempleo galopante

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La cifra de crecimiento de la economía colombiana en el primer semestre confirma su estancamiento, un desempeño sobre el cual estaba advertido tempranamente el Gobierno el cual sin embargo se empecinó en una estéril pelea con el Gerente del Banco de la República y ya vemos que la realidad le ha terminado dando la razón al experto del Emisor.

Y no tenemos peores resultados porque el entorno de Latinoamérica nos acompaña, pero no por decisiones económicas de la actual administración la cual para decirlo sin muchos rodeos, no sabe para dónde va. Es lo que los economistas clásicos llaman ´paquete chileno´.

El Gobierno Duque se la va a pasar durante estos próximos tres años que le quedan hablando de economía naranja, que bien agria se la están tomando distintos sectores del aparato productivo del país.

Hoy se tiene un impacto muy negativo en la tasa de desempleo la cual aumentó y disparó, como muchos esperaban. El comportamiento de un desempleo como el que tenemos enciende las alarmas porque es el reflejo de una actividad productiva debilitada, lo explican los especialistas acudiendo al concepto de tasa de participación, aquel que relaciona a los empleados más los que quieren serlo con la población en edad de trabajar. La reducción de la oferta laboral, que es lo que señaló el comportamiento a la baja de esa relación, compensó la caída de la demanda laboral o por trabajadores que se dio por el choque.

Es notorio entonces que la débil demanda por trabajadores se mantiene. Actualmente la tasa de desempleo está subiendo marcadamente, un cambio de comportamiento notorio que se observa desde septiembre de 2018. La última información disponible confirma esa tendencia, ya que  la tasa de desempleo en el total nacional fue 10,8 %, cuando en 2018 había sido 9,4 %. En las 13 principales ciudades y sus áreas metropolitanas el desempleo alcanza 12 % cuando era 10,6 % en 2018.

Hay varias razones para esto. Parte del problema es la presión que la presencia de migrantes venezolanos está ejerciendo sobre el mercado laboral. Esa población de 1,2 millones de personas se está concentrando en las principales ciudades, llevando a un aumento de quienes quieren obtener un empleo.  El tema de fondo; sin embargo, es otro y tiene que ver sobre todo con la capacidad de la economía para crear empleo. La tasa de ocupación, la demanda laboral, está cayendo porque la economía no está generando empleo para ocupar a la creciente población en edad de trabajar.

Hay actividades intensivas en el uso del trabajo, como la construcción y la agricultura, que están teniendo dificultades y muy serias por cierto. De hecho, que el PIB en el primer trimestre no haya sido más alto se debe a que la construcción fue la única de las 12 actividades que decreció (-5,6 %). Esto como consecuencia del mal desempeño de la edificación (8,8 % de caída) y las actividades especializadas asociadas (5,9 %).

La complicada situación de la edificación, una actividad muy urbana, explica en una buena medida que la demanda por trabajadores en las áreas metropolitanas sea muy poco dinámica. En las áreas rurales, donde también se observa esa situación, la explicación está relacionada con los aprietos de algunos sectores agrícolas como el café.

El tema del desempleo ya de por sí tiene complicado a un Gobierno que no da muestras de nada y si la economía no crece y crea empleo, apaga y vámonos.