Diario del Cesar
Defiende la región

La OEA y los líderes sociales de Colombia

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Sin pena ni gloria culminó en Medellín la Cuadragésima Novena Asamblea General de la Organización de Estados Americanos, OEA. Con una oportunidad como ninguna otra -los asesinatos selectivos de los líderes sociales del país- para destacar alguna de las razones de su existencia, esta entidad volvió a mostrar su desgastado perfil de institución desacreditada ante el concierto latinoamericano, que solo responde a los intereses de Washington.

     Mientras en sus 70 años de existencia, a la Organización de las Naciones Unidas le ha sido otorgado once veces el Premio Nobel de la Paz por su gestión en pro de esta después de la horrible noche de la II Guerra mundial, el ente que debería reunir para ello a los pueblos continentales, con Almagro como Secretario General, profundiza su división. Pese a que en las últimas décadas se ha visto prisionera del poder de las superpotencias, que como en la guerra contra Iraq los Estados Unidos pasó por encima de sus decisiones, y en el caso de Israel las incumple con el problema palestino la ONU ha buscado fortalecer la cooperación organizada entre los Estados, la OEA se ha propuesto lo contrario. Y si el fin de la guerra fría hizo posible que las Naciones Unidas desempeñen en mayor medida el papel que originalmente se le había asignado, la OEA, con su Secretario General y las naciones satélites de USA coadyuvan a hacer de esta, lo que Dorticós enunció en el año 62, “un ministerio de colonias yanqui”. Y para no seguir enumerando las veleidades de la mal llamada Organización de Estados Americanos, mientras la ONU inició con 51 miembros, y su crecimiento ha sido incesante, al punto que se aproxima a los doscientos, la OEA tiene en su palmarés la expulsión de su seno de República Dominicana, de Cuba, el retiro de Venezuela y la inconformidad por su parcialidad con las políticas estadinenses de   varias naciones.

     Total, en la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU, que la Asamblea General proclamó en 1948, se establecen los derechos y las libertades fundamentales para todos los hombres y mujeres, entre ellos el derecho a la vida, la libertad y la nacionalidad; a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; el derecho a trabajar, a recibir educación, a tener alimento y vivienda y a participar en el gobierno. Estos derechos, que igual garantiza nuestro instrumento constitucional, apegándose a lineamientos internacionales, son los que el Organismo de Naciones reclama del gobierno y las autoridades nacionales ante el martirologio de que hacen víctimas a los líderes sociales del país las fuerzas mercenarias, que responden como brazo armado, otra vez, a una oscura alianza de sectores sociales y económicos con la institucionalidad.

    Siendo la Organización de los Estados Americanos (OEA) una organización internacional panamericanista de ámbito regional y continental creada con el objetivo de ser un foro político, -pareciendo que solo se ha quedado en eso-, se ha olvidado su Secretario y quienes lo mal aconsejan, que la declaración de la organización dice que trabajará para fortalecer la paz, la seguridad, consolidar la democracia y promover los derechos humanos…Pero guardó silencio la OEA en relación con la situación de los líderes sociales colombianos, y sobre el cadáver tibio de María del Pilar Hurtado, pero no así con la situación de Venezuela.