Diario del Cesar
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¡La muerte de un ser querido, trae dolor y sufrimiento!

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En la vida, no hay nada más triste que la muerte de un ser querido.  Cuando esta llega, la persona experimenta el duelo, por lo tanto, sentirá aflicción, llanto y dolor.

El duelo es la reacción normal después de la muerte de un ser querido, es un proceso largo y doloroso de adaptación a la nueva situación.   La intensidad y duración del duelo dependerá de muchos factores: tipo de muerte (esperada o repentina, apacible o violenta.), de la intensidad de la unión con el fallecido, de las características de la relación con la persona fallecida (dependencia, conflictos, ambivalencia…), de la edad.

Las tres (3) pérdidas más significativas…La muerte de un hijo, de la pareja y de los padres.

El duelo es personal y único, puede durar entre 1 y 2 años; por lo tanto, las personas lo vivirán a su manera. Es normal que a:

Nivel físico: sientes cansancio, dolor de cabeza, palpitaciones, sensación de nudo en la garganta, tensión, náuseas, fatiga, falta de sueño, de apetito, de energía y de concentración.

Nivel Psicológico: Incredulidad, confusión o no creer la muerte de tu ser querido.

Nivel Emocional: Tristeza, rabia, culpa, enojo, temor, frustración.

Nivel social: Aislamiento o buscar la compañía de los amigos.

Nivel de Comportamiento: Algunas personas se refugian en el alcohol, drogas, promiscuidad y conductas suicidas.

Nivel Espiritual: Rabia hacia Dios, porque en medio de su dolor, lo culpas de tu tragedia.

Después del sepelio, la ausencia de tu ser querido se hace palpable en todo momento, ya no lo encontrarás en su alcoba, en la sala, en la cocina, a la hora de almuerzo y todo esto te hará sentir un profundo dolor.

El primer mes es el más vulnerable y el primer año, el más doloroso, ¡porque serán las primeras veces sin tu ser querido! Ejemplos como el día de su cumpleaños, el Día del Padre, el Día de la Madre, el aniversario de bodas, el Día de los Difuntos y ni que decir de las navidades, que es la época que más entristece a los deudos.  También es normal, que antes del primer aniversario de la muerte de tu ser querido, los deudos empiecen a revivir los acontecimientos de hace un año y su vivencia es acompañada de una tristeza y dolor. Esta reacción se conoce como Síndrome de Aniversario.

La muerte es y seguirá siendo temida por muchas personas, por lo tanto, el modo y el momento de morir afectará a sus dolientes; no es lo mismo la muerte por enfermedad terminal que al fin y acabo es esperada, que la muerte inesperada (un infarto, derrame cerebral, accidente de tránsito).

Cuando la muerte es por enfermedad, te da la oportunidad de despedirte de él, de manifestarle todo su amor y de complacerlo en sus últimos días.  Pero cuando la muerte es inesperada, sientes que te robaron el tiempo que debías de compartir con él, por lo tanto ¡es difícil de aceptar!  Pero lo será mucho más, si la muerte es por actos violentos (homicidios y suicidios), estos dejan sentimientos de rabia y culpa entre sus deudos y porque a veces, algunas personas son muy imprudentes, al realizar comentarios inapropiados del difunto.

Si nunca has experimentado, el dolor de perder un ser querido o un amigo que aprecias y admiras, jamás utilices estas frases: “tienes que olvidar”…, “mejor así, dejó de sufrir”…, “el tiempo todo lo cura”…, “mantente fuerte por los niños”…, “es la voluntad de Dios”…, “ya era hora…”, “es ley de vida”…

No intentes darle una justificación a lo que ha ocurrido.  Si no sabes que decir, no digas nada.  ¡Hay que ser prudente y respetar el dolor ajeno!

LAS FASES DEL DUELO:

Fase inicial/Negación: La primera reacción ante la noticia de la muerte de un ser querido, es la incredulidad (imposibilidad de creer que ha muerto). Se entra en una especie de bloqueo, de anestesia, como si no sintiéramos nada. Por eso es muy importante ver a la persona muerta, asistir a los funerales, oír cómo ocurrió la tragedia y hablar de ella, ayuda al doliente a salir del estado de anestesia.  Por el contrario, tomar tranquilizantes o antidepresivos o esconderle la verdad a la persona, no ayuda para nada. (Más bien, ya es inicio para complicar el proceso de la elaboración del duelo).

Fase aguda/ Dolor Emocional: Se experimenta tristeza, enojo, rabia, resentimiento y los sentimientos son más intensos y profundos por la pérdida.  La persona sufre cambios en el apetito, en el sueño, de no provocarle nada, etc.

Fase de Aceptación: Es recordar a la persona muerta ya no como presente, sino como ausente, la recuerdas con nostalgia y cariño, es aprender a vivir sin él/ella.  La muerte acaba con la vida, pero no con la relación.  ¡Además, siempre estará en el mejor lugar de tu corazón!

Recordar a la persona amada es un consuelo para los supervivientes.  También hay personas que viven un duelo más íntimo y prefieren no exteriorizar sus sentimientos.

NO OLVIDES QUE…

•   Hay que respetar el dolor ajeno.

•   Llorar es sano, es terapéutico (Date permiso para estar triste, para llorar, no te preocupes si lloras mucho o poco; el llanto no es la medida de tu amor sino parte de tu propia expresividad).

•  La tristeza es normal, porque hace parte del duelo.

•  El uso del vestido negro y el tiempo,  lo determinan los deudos.

•  No descuides tu salud, no tomes tranquilizantes.

•  Busca y acepta el apoyo de tu círculo social.

•  Tú que eres amigo(a), mantente en contacto con las personas en duelo, mediante visitas y llamadas… ¡Estas no se acaban en las 9 noches!

*Psicóloga Clínica