Diario del Cesar
Defiende la región

Embajador de Francia llegó y se sentó en la silla de Diomedes

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Por

WILLIAM

ROSADO

RINCONES

Es tan popular el vallenato que no escatima rango para permear el gusto de cualquier persona.  Este género que hoy se ha tomado el país y muchos lugares del exterior, es capaz de poner a bailar al pueblo y sus gobernantes, ‘cachacos’ o costeños, americanos o europeos, etc.

A propósito del viejo continente, nada menos que el Embajador de Francia en Colombia estuvo en Valledupar atraído por su cultura y su música, llegó hasta la banca de Diomedes en la Glorieta de Los Juglares y se tomó la foto en la escultura del artista, también visitó a Patillal e hizo  lo propio con las monedas del parque de esa población.

También visitó el Museo del Acordeón de Beto Murgas en donde averiguó por cada uno de los acordeones, a la vez que apreció las fotografías de los viejos juglares.

El embajador, Gautier Mignot, estuvo por 24 horas en la ciudad de Valledupar, tierra que deseaba conocer desde que conoció la magia de los acordeones hace más de 20 años de la mano de Carlos Vives, cuando con sus éxitos irrumpió en el viejo continente.

El alto funcionario hizo la ruta por Valledupar y su zona de influencia, de la mano del investigador, historiador y coordinador de la Oficina de Cultura Municipal Tomas Darío Gutiérrez, quien además lo llevó por el  Centro Histórico de Valledupar, en donde se fotografió en el templo del vallenato, La Plaza Alfonso López.

“Estoy muy feliz de por fin descubrir a Valledupar, la cuna del Vallenato, una ciudad que había escuchado hablar mucho de ella y cantar de ella, me parece una ciudad muy bonita, muy verde, muy acogedora, con unos lugares espectaculares tanto en el centro colonial como en las orillas del rio Guatapurí donde pudimos estar un rato y ver cómo la gente va a descansar ahí los fines de semana y también descubrir este patrimonio cultural tan impresionante el parque de la Leyenda Vallenata y el Museo del Acordeón, increíble tanta riqueza cultural de los juglares y los maestros”  fueron las palabras del embajador Francés, Gautier Mignot.

Este digno visitante se fue sorprendido de la riqueza musical de este suelo, el que salió a flote basado en una música cuyo instrumento principal es europeo, en donde jamás se tocan esos aires tan populares en Valledupar.