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Vilma García de Soto, la Dama de la Liga Contra el Cáncer en Cesar

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Con 22 años al servicio del voluntariado de la Liga Contra el Cáncer del Cesar, y luego de su nombramiento como Vicepresidente de la Liga Nacional, VilmaGarcía de Soto asegura que está al servicio de la comunidad hasta que Dios se lo permita. /Richard Dangond

 “El niño tenía la esperanza de que se iba mejorar… Pero nosotros sabíamos su realidad y cómo avanzaba su enfermedad… Nos decía no me dejen morir, yo quiero vivir y a los dos días falleció”: Vilma García de Soto.

Por:
MERLIN DUARTE

Hablar de Vilma García de Soto es hablar de entrega, de pasión, de servicio, de cariño, consuelo, de compromiso… Es hablar de la lucha contra el cáncer.

¡Sí! Así, tal cual. Es hablar de una mujer que durante más de 50 años ha dedicado su vida a extenderle la mano a los más necesitados, especialmente a los enfermos de cáncer.

Y aunque muchos la conocen, pocos quizás saben de su interesante y motivadora historia.

Desde su escritorio en la Liga, institución en la que representa al departamento como presidente desde hace más de 22 años, le contó al equipo periodístico del Diario del Cesar sobre su vida y el duro proceso que ha tenido que liderar para beneficiar a quienes padecen aquella enfermedad que ha afectado a miles de ciudadanos.

Vilma dice que es santandereana de nacimiento y vallenata de corazón, puesto que hace 48 años vive en la tierra de la caja, guacharaca y acordeón. La razón: se casó con un ingeniero vallenato, con quien tuvo siete hijos, 15 nietos y una bisnieta.

Desde entonces esta mujer le ha servido a la comunidad vallenata en diferentes aspectos, y uno de ellos es el voluntariado, al cual llegó hace 22 años luego de que muy joven trabajara en barrios vulnerables en la ciudad de Bucaramanga, mediante un movimiento de la iglesia a la que asistía.

En Valledupar fue donde se involucró en el tema de la educación, al ser presidenta de la Asociación de Padres de Familia del colegio Bilingüe, trabajó como presidenta del Comité de Ornato y Embellecimiento en la administración de Rodolfo Campo Soto y luego decidió ser voluntaria.

Inicialmente la llamaron del Instituto Departamental de Rehabilitación y Educación Especial del Cesar, IDREEC, pero la organización del voluntariado no fue buena referencia para ella, por lo que decidió retirarse y poco tiempo después Elisa Castro de Dangond, fundadora de la Liga Contra el Cáncer, la invitó a formar parte de lo que es hoy una de las organizaciones sin ánimo de lucro más queridas en el Cesar, dedicada, inicialmente, a la promoción y prevención del cáncer.

Pero es en la presidencia de Alidas Gnecco, en la que decidió llegar a este lugar donde sirve hace 22 años.

LO MÁS SATISFACTORIO Y DIFÍCIL EN LA LIGA

En el espacio que nos permitió Vilma para adentrarnos en sus más sensibles pero fuertes historias de niños, jóvenes, mayores o adultos mayores que han recurrido a la Liga en búsqueda de ayuda para salvar sus vidas afectadas por el cáncer, nos contó que la mayor satisfacción, la cual pensaba no merecer tan rápido, fue haber sido escogida como Presidenta de la Liga a los dos años de estar en la entidad.

Entre lo más difícil fue enfrentarse a un manejo administrativo de una IPS para lo cual estaba en cero su experiencia, pero con la ayuda de todos sus compañeros pudo salir adelante y hoy día busca mejorar constantemente el aspecto de la Liga, los estándares de calidad en la prestación del servicio.

En cuanto al voluntariado, indicó que su mayor satisfacción, y la cual la llena de una alegría inmensa, es servir.

“Eso me deja una alegría inmensa. No soy solo la Presidenta de la Liga, yo sigo siendo voluntaria y formo parte de un grupo que se llama ‘Apoyo a pacientes’, donde todas estamos comprometidas, que nos trae tristezas pero también alegrías”, aseguró García de Soto.

Esta fisioterapeuta de profesión, junto a su grupo de compañeras orientan a los pacientes que son diagnosticados con cáncer, lees ayudan con sus medicamentos, les hacen visitas domiciliarias y aportan en el mejoramiento de su calidad de vida, brindando acompañamiento moral y afectivo, en el que terminan sintiéndose parte de ellos durante todo el proceso de su enfermedad y, en ocasiones muy dolorosas, hasta el momento de su muerte. 

Tal como le sucedió a Vilma con un niño de 10 años con leucemia linfoblástica – tipo de cáncer más común durante la niñez. Ocurre cuando una célula de la médula ósea presenta errores en su ADN-.

“El niño tenía la esperanza de que se iba mejorar, con muchos deseos de vivir, mucha ilusión de estudiar, pero nosotros sabíamos su realidad y cómo avanzaba su enfermedad y se acercaba la etapa final. Nos decía no me dejen morir, yo quiero vivir y a los dos días falleció. Eso fue muy doloroso”, dijo en medio de la tristeza esta mujer que ha visto de cerca la muerte y la impotencia de no poder hacer nada para ayudar a los pacientes.

No obstante, también viven la felicidad de muchas personas que refugiadas en Dios logran salvarse de aquel mal llamado ‘Cáncer’.

“Dentro del trabajo voluntario tenemos un grupo de apoyo a pacientes mastectomizadas, dedicadas a ayudar a pacientes que han sufrido cáncer de seno”, aseguró Vilma, agregando que actualmente son 28 de este grupo en donde varias han fallecido y se han llevado consigo parte de su corazón, puesto que entre todas se consolidad una hermandad que las une hasta el “final”.

¿CÓMO SUBSISTE LA LIGA?

La Liga Contra el Cáncer es una Instituto Prestador de Servicio (IPS), con lo cual subsisten, pero su fuerte es el voluntariado. No obstante, requieren de constante ayuda económica.

Es así como cada octubre esta mujer se convierte en la protagonista de una ayuda humanitaria social, una que durante más de dos décadas ha logrado sacar adelante, llamada Radiotón.

Dinero que utilizan para ayudar a todo paciente diagnosticado con cáncer en búsqueda de ayuda porque no tiene cómo transportarse ni alojarse a las ciudades donde las Entidades Promotoras de Salud (EPS) los remiten.

“Gracias a Dios la comunidad vallenata siempre ha estado muy presta a colaborar en este evento. Hasta ahora hemos podido brindar ayuda, pero a veces se le sale a uno de las manos. Uno puede ayudar con una parte, pero no en todo porque no tenemos los recursos”, manifestó con mirada triste recordando un caso reciente.

A su oficina llegó hace poco una joven con un niño de 9 años que padece cáncer en el ojo, llamado retinoblastoma. Pero lo peor de todo es que no es su único hijo enfermo, sino sus cuatro hijos padecen esa enfermedad mortal, al igual que su mamá y una hermana que ya falleció. Todos ellos habitantes de una vereda en el municipio de Becerril, Cesar.

¿QUÉ HA APRENDIDO DE LA MUERTE?

“Siempre he estado con Dios, en movimientos de comunidades en la iglesia que le permiten a uno fortalecerse espiritualmente. Tal vez antes sentía un temor grande a la muerte. Ahora pienso que le temo no a la muerte, pero sí a la separación de sus familias. Pero cuando uno ve estos casos tan tristes uno dice a Dios gracias porque a pesar de que podemos estar enfermos y en una situación grave, pues se tienen más recursos”.

Cuando le preguntamos si el cáncer ha tocado su puerta y la su familia su respuesta fue: “todavía no. Enfermedades de otro tipo, pero no”, pero ¿le temería? Asegura que ha aprendido a ver el cáncer no como sinónimo de muerte porque la ciencia ha avanzado mucho, y si se diagnostica a tiempo hay muchas expectativas de vida, por eso nosotros trabajamos en la prevención porque hay muchos cánceres que podemos prevenir y es conscientizar a la comunidad sobre su importancia, antes que un diagnóstico tardío nos diga que estamos en la etapa final.

EN LA LIGA HASTA QUE DIOS LO DESEE

Han sido más de dos décadas prestando sus servicios de voluntaria y como presidente de la Liga Contra el Cáncer, pero Vilma dice que su ciclo en esta institución que le ha enseñado mucho y en la que ha hecho esfuerzos sobrehumanos para salir adelante junto a otras familias, dice que seguirá hasta que Dios le de capacidades.

“Uno tiene que ir entendiendo que se llega el momento de ir cerrando ciclos. Es muy difícil, porque nadie quiere enfrentarse a este tema donde estoy, pero todavía me siento con capacidades físicas e intelectuales para seguir trabajando otros añitos más”, expresó Vilma quien hace poco fue nombrada Vicepresidenta Nacional de la Liga Contra el Cáncer, el cual recibió con satisfacción y como un reto al que debe responder.

Recuerda, a su vez, que la institución en el Cesar cuenta con 11 empleados, la mayoría antiguos de 20, 25 y 30 años, y pocos de cinco o seis años. Y en cuanto al voluntariado son cerca de 45 mujeres quienes trabajan sin descanso, dictando charlas, campañas junto a la Liga Colombiana.

CÁNCERES CON MAYOR INCIDENCIA

La presidente de la Liga Contra el Cáncer en el Cesar manifiesta que este departamento los cánceres con mayor incidencia es el cáncer de mama, seguido el de próstata, el de cérvix, el colorectal y posterior el cáncer de estómago.

Ante esto y muchas otras enfermedades, pide a la comunidad estar alerta, concientizarse de la importancia de prevenir, de los cambios en sus organismos, de consultar al médico, con hábitos de vida saludable y hacer chequeos anuales.