Diario del Cesar
Defiende la región

Un Estado irresponsable con la salud de los colombianos

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Todos los caminos de la crisis de la salud conducen a una enorme cuota de responsabilidad del Estado colombiano. A veces llegamos a pensar que los gobiernos de turno actúan de mala fe o mejor, algunos de sus funcionarios lo hacen de manera perversa aliándose con los pervertidos que explotan el negocio de la salud en sus distintas manifestaciones.

El Estado ha creído que con apartarse de la prestación de tan vital y elemental servicio a la sociedad soluciona sus problemas y no ha sido así. Ha ocurrido todo lo contrario, los ha empeorado. Y ejemplos hay a montones. Lo que sucede es que cada vez que aparece un nuevo negocio perdemos la memoria y nos engatusan con qué ahora sí vamos a tener ´dientes´ para meter en cintura a los abusadores, manipuladores y explotadores de los servicios de salud en este país. Y fíjense que ocurre todo lo contrario.

Por ejemplo, el caso Saludcoop. Cuando la manejaba su principal accionista y creador, el señor Palacino, con dificultades y sin ellas, la EPS funcionaba y prestaba sus servicios. Independientemente de si el señor Palacino se cogió o no los dineros que le pagaba el Estado por los usuarios que atendía, la EPS debió seguir operando sin el señor Palacino, a quien con solo retirarlo del manejo del conglomerado empresarial que armó alrededor del principal negocio; todo podía haberse resuelto sin caer en la catástrofe que se desencadenó por la torpe, obstinada y arbitraria decisión que se tomó en contribuir con aplicarle una inyección letal a un cuerpo que no estaba moribundo.

La improvisación con la cual el Estado tomó posesión de Saludcoop su pésima administración y consecuencialmente con ello su liquidación para luego ser absorbida por Cafesalud, fue mortal. Y da la sensación que se actuó a propósito, con dolo para darle más adelante origen al esperpento con el que se creó Medimás.

En toda esta cadena de errores los únicos perjudicados han sido los más de 4 millones de usuarios que hoy permanecen en el limbo.

Hoy la gente se pregunta cuáles serán los correctivos que se aplicarán en este caso para despejar la innegable incertidumbre que existe alrededor de la cuestionada EPS. Más preocupante aún, no se tiene certeza sobre las acusaciones acerca de integraciones ilegales que practican los socios de Medimás o sobre el aprovechamiento en apariencia ilegal de los recursos públicos a los cuales tienen acceso para prestar el servicio que les autoriza la ley.

Lo que se pide es transparencia para evitar que se repita la cadena de abusos y desaciertos que llevó a intervenir y liquidar a Saludcoop, que culminó en la incertidumbre de Cafesalud y la venta ampliamente cuestionada a Medimás. Una cadena de errores o desaciertos que antes que solución definitiva parece ser una manera de dilatar las decisiones que aseguren el servicio público que se le ofrece a los usuarios de la que sigue siendo la EPS con el mayor número de afiliados en Colombia.

Todo ello lleva a preguntar también sobre el estado real de la salud en nuestro país. En el papel, el servicio tiene una cobertura superior al 90 % de la población y ya sea por ministerio de la ley o debido a decisiones judiciales, abarca un amplísimo espectro de enfermedades y prestaciones que lo ponen a la vanguardia en el mundo.

Veinticinco años después de aprobada la ley 100 que estableció el sistema actual, ya es tiempo de hacer un balance y de tomar los correctivos que se requieren para evitar lo que puede convertirse en un grave problema si no se actúa con decisión y franqueza para solucionar la crisis de la salud.