Diario del Cesar
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Empleado de planta eléctrica no aguantó quemaduras y murió

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Sigifredo Segundo Bovea Fernández, de 44 años, falleció a causa de las graves quemaduras que sufrió en un accidente laboral ocurrido en la planta de generación de energía en Termoguajira, ubicada en Dibulla (La Guajira).

Pese a los varios días que estuvo luchando por seguir con vida, las graves heridas que le dejó un accidente laboral terminaron por producirle la muerte a Sigifredo Segundo Bovea Fernández, de 44 años, en la noche del pasado sábado en la Clínica Médicos de Alta Complejidad del Caribe de Valledupar.

Y es que el antes mencionado sufrió un accidente laboral en la tarde del pasado martes 18 de junio en el corregimiento de Mingueo, jurisdicción del municipio de Dibulla (La Guajira), cuando junto con su compañero Yerbis Levette, también herido en el hecho, intentaban enfriar las cenizas que habían quedado en la planta de generación de energía en Termoguajira, utilizando una manguera de alta presión.

Sin embargo, según lo dicho por testigos del accidente, la dupla de empleados habría hecho caso omiso al aviso verbal hecho por otro trabajador del lugar, en el que informaba que los residuos del carbón usado para la combustión que genera la energía eléctrica partiendo de gas natural en la unidad procesadora, aún seguían al rojo vivo.

Aparentemente, los lesionados no tomaron las medidas de precaución necesarias y cuando intentaban reducir las brasas, terminaron por avivarlas produciendo el incidente en que ambos terminaron quemados, dado que estas se les pegaron al cuerpo.

Al percatarse de lo ocurrido, los obreros presentes intentaron auxiliar a los antes mencionados, quienes poco después fueron trasladados de urgencias a una clínica de Riohacha, donde por valoración medica se determinó que debían ser internados en la Unidad de Cuidados Intensivos.

No obstante y debido a lo delicado de su salud, horas más tarde fueron remitidos al centro asistencial inicialmente mencionado, al pabellón de quemados ubicado en esta capital, para recibir una atención más especializadas de acuerdo a sus cuadros clínicos, siendo el de Bovea Fernández el de mayor gravedad puesto que sufrió quemaduras en un 85 % de su cuerpo.

Mientras Levette iba recuperándose lentamente de sus heridas y aunque aún permanece en UCI, ha presentado una buena evolución, el recién nombrado no soporto los daños generados por la acción del fuego en su son organismo y finalmente pereció cuatro días después del suceso.

Una vez decretada su muerte, funcionarios del Cuerpo Técnico de Investigación, CTI, de la Fiscalía General de la Nación, se trasladaron hasta la clínica para realizar la inspección técnica al cadáver, que posteriormente fue llevado a la morgue del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de esta capital, donde le practicaron la necropsia de rigor.

Allí era esperado por sus familiares, quienes indicaron que vivía con su esposa y su familia en la población de Pueblo Nuevo (Magdalena), donde será sepultado, y llevaba varios años trabajando en la planta térmica que fue de propiedad de la desaparecida Corelca y ahora es manejada por Gecelca, una empresa operadora privada, que hasta el momento no ha emitido un comunicado oficial sobre el accidente laboral.