Diario del Cesar
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Familia vallenata: dividida por el Colombia-Chile

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POR: JOSÉ ALEJANDRO MARTÍNEZ VEGA

Por cosas del amor –y de Dios, por supuesto- a Hardy Alexis Maldonado, un chileno de 35 años, le tocará vivir lejos de su país natal, muy lejos, el encuentro de hoy entre Colombia y Chile por los cuartos de final de la Copa América.

Hace 12 años, Hardy llegó a Bogotá para asistir a un congreso cristiano de la iglesia ‘Centro Mundial de Avivamiento para las Naciones’, en la cual se congrega, y desde entonces no pudo salir de territorio colombiano.

Gran parte de la culpa la tiene una vallenata: Ibeth Cecilia Crespo, a la que conoció en el evento religioso y de la cual se enamoró a tal punto que hoy conforman una bonita familia en la capital del Cesar.

Por eso hoy, cuando el árbitro Néstor Pitana decrete el inicio del partido, en la familia Maldonado-Crespo el corazón estará dividido.

“El fútbol es una fiesta y nosotros la disfrutamos, a mis hijos les gusta mucho el fútbol, a todos nos gusta y disfrutamos, en el caso de Chile y Colombia nunca queremos que nos toque jugar entre sí, pero esta vez tocó… yo digo siempre una frase: estamos con el corazón dividido, porque ya uno siente que tiene una parte de Colombia y parte de Chile”, explica el padre del hogar.

Misma situación vive la madre. Aunque es más directa a la hora de definir a quién le hará fuerza esta noche: “Admiro mucho a la selección chilena, pero cuando juega mi selección, divido mi corazón total para Colombia (risas), toda la fuerza a Colombia, ellos (padre e hijos) le hacen fuerza a Chile, por eso cuando celebro con mucha euforia no les gusta mucho…”.

Y razones para tenerle cariño especial a Chile tiene Ibeth de sobra.  En el país austral se casó con Hardy y en Puerto Montt vivieron 7 años.  Fruto de ese amor nacieron sus hijos Juan Esteban y David, también chilenos.

Por eso, cuando el balón rueda, Edith tiene cierta desventaja dentro de la casa.   Aunque los más pequeños, al preguntársele por su favorito, son diplomáticos y ganan con cara o sello.

David, no hará fuerza “a ninguno, porque son de los dos países que yo vengo”; mientras Juan Esteban, irá “al que gane”.

CINCO AÑOS EN VALLEDUPAR

A Valledupar regresaron hace 5 años llevados por el arraigo familiar y cultural de Ibeth.   Hoy, él trabaja como operador de la empresa DPA, mientras ella labora  en una empresa de servicios públicos de la ciudad.

Además de sus trabajos, ambos crearon el Centro Familiar de Oración ‘Casa de Dios’ donde realizan “un trabajo social y espiritual con la iglesia y ayudan a las personas que lo están necesitando”.

“UN BUEN ARROZ DE FIDEO, EL SECRETO

Dice Ibeth que el secreto para que el chileno se sienta como en casa en Valledupar es prepararle un “buen arroz de fideo (risas)”.   Pero también que “la gente acá acoge muy bien al extranjero, le brindan calor humano que uno necesita para acoplarse a otro país, él dejó a su familia, por amor a nosotros él está acá, y en su trabajo lo quieren mucho”.

A la hora de hablar de la pelota, el chileno se quita la camiseta y da favorito a la tricolor.  “Veo muy bien a Colombia, viene con una selección en ascenso y muy consolidada, Chile ha mantenido el nivel pero hoy por hoy llega mejor Colombia al partido”, expresa.

Cuando el balón ruede, Valledupar volverá a contagiarse de ‘fiebre’ amarilla.  Sin embargo, en el hogar Maldonado-Crespo, el corazón estará dividido.  Aunque, al fin y al cabo, como dice David, nadie perderá.