Diario del Cesar
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La OEA, una nueva oportunidad de liderazgo

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El multilateralismo debe entrar al siglo XXI “para darle respuestas a la gente, para sentir sus necesidades, y en ese campo nos queda mucho trabajo”, manifestó  en Medellín el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, al instalar la 49 Asamblea General del organismo continental.

Sin embargo, hay otros retos que debe afrontar la organización. Las medidas deben ir por la defensa del sistema democrático de sus países miembros, y hacer efectivos sus mecanismos pra que cuando haya una ruptura democrática se pueda hacer algo. La crisis de los 90, Fujimori en Perú, Jorge Serrano Elías en el 93 en Guatemala, Ecuador en 1999 y Venezuela en el 2002, dejó ver un papel muy pálido de la organización. Lo primero que uno debería ver es una carta interamericana mucho más eficiente”.

Una opinión valiosa es la del excanciller Julio Londoño quien aseguró que a la OEA se le han hecho muchísimas reformas, “pero queda claro que los mecanismos existentes son lo suficientemente efectivos para la solución de controversias y la resolución de determinadas crisis que se presentan en los Estados. Lo que pasa es que los organismos internacionales en este momento no prevalecen sobre la voluntad de los Estados. Pueden haber Naciones Unidas u otros organismos de ese tipo, pero resulta muy difícil sin voluntad de los involucrados en el conflicto que un organismo internacional solucione esos problemas”.

Cabe anotar que más allá del mecanismo interamericano de diálogo entre las naciones, la OEA también maneja el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, cuya principal función es velar por el respeto y protección de los derechos humanos en el continente americano.

Al respecto, Walter Arévalo, profesor de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario, hizo hincapié en que se debe “fortalecer el mecanismo de financiación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que lleva años operando con la mitad y hasta menos del presupuesto que necesita, recurriendo a donaciones y otros mecanismos. Es necesario que exista una regularización del fondo de financiación de la organización donde se garanticen los aportes de los Estados miembros a futuro para que la comisión, órgano encargado de encaminar los casos que se presentan ante el sistema tenga los mecanismos de verificación de su función, como los recursos suficientes para contratar el personal que necesita especialmente en materia jurídica”.

El experto agregó que “se deben profundizar los mecanismos de monitoreo tanto de la Comisión como de la Corte del cumplimiento de las sentencias. Si bien ya existe, y es una fortaleza del sistema, el sistema de seguimiento de las sentencias, ese sistema requiere de recursos y profundizar en el cumplimiento que los Estados hacen de las sentencias y medidas de reparación que deben cumplir”. Así mismo, profundizó que el sistema de la OEA “tiene algo que se llama el comité jurídico interamericano que es necesario hacer mucho más público y democrático el modelo de elección de esas personas y debe alinearse la agenda de ese organismo con las necesidades del derecho internacional actual”.

En la instalación de la Asamblea, el secretario Almagro hizo una mención especial a los esfuerzos que hecho el país en materia de lucha contra el narcotráfico y soluciones a la crisis que en este momento afecta a Venezuela. Según Almagro, “Colombia ha hecho más que merecimientos para ser sede de esta asamblea general, sus resultados han sido más que encomiables y tenemos que reconocerlos. Colombia se ha hecho cargo de gran parte de la migración venezolana, de gran parte de la crisis humanitaria venezolana atendiendo en a los venezolanos que cruzan la frontera para ser atendidos en tratamientos médicos o en ayuda humanitaria; además ha sido motivo de elogio en materia de seguridad”.

El funcionario sostuvo que “Colombia, en su compromiso contra el narcotráfico, ha detenido el crecimiento de cultivos ilegales, lo que reconoció hoy la Casa Blanca, un resultado más que encomiable en el contexto en que se da y que muestra, entre otras cosas, el éxito del programa de sustitución de cultivos que pasó de 50.000 hectáreas a 85.000 hectáreas”.

No hay dudas entonces que la OEA está sufriendo una transformación real que va de la mano de sus principios y los países miembros deben defenderla.