Diario del Cesar
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Brasil: desgaste de la gestión Lula y falta de relevo debilitan a la izquierda

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La derrota este domingo del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en la primera vuelta de las elecciones frente a Flávio Bolsonaro, ha confirmado no solo cierta ventaja de la derecha para la cita definitiva del 25 de octubre, sino que también puede haber supuesto el final de un modelo, marcado ahora por la falta de relevo generacional y el ensimismamiento en tiempos mejores.

El balance de estos cuatro años en materia económica no ha sido desastroso, pero sí insuficiente para blindar la base social del gobierno, que ha visto como los apoyos han caído incluso en el noreste, bastión del Partido de los Trabajadores (PT), con más de 250.000 votos menos con respecto a las elecciones de 2022.

Es en esta región, de la que el pernambucano Lula es oriundo, donde están algunos de los municipios con mayor dependencia de los programas sociales del Gobierno, entre ellos la celebrada Bolsa Familia, creada en su primer mandato en 2003 y con un alcance de unas 50 millones de personas.

Sin embargo, en estas ciudades, el apoyo a Lula ha caído del 71,5% en 2022 al 68,8% en estas elecciones, a diferencia de su oponente, Flávio, que ha logrado un aumento de hasta cuatro puntos porcentuales en esta zona de país, pese a las advertencias del PT sobre las políticas de austeridad de la derecha.

Con un crecimiento proyectado por debajo del 2% anual y una inflación contenida a costa de mantener tipos de interés en niveles elevados, la brecha la pagan las clases medias y trabajadoras, a la que la subida de los salarios no alcanzan para hacer frente al aumento de los precios y a las deudas que arrastran desde pandemia.

“El problema está en el endeudamiento de las familias, que se arrastra ya desde la COVID y que los intereses son muy altos (…) Lula se ha quejado mucho a los bancos de que no bajaban los tipos de interés (…) y eso agrava mucho la situación de unas familias endeudadas con esos altos intereses”, ha explicado a Europa Press Anna Ayuso, investigadora sénior para América Latina de CIDOB.

“Al final a la población no le queda mucho margen entre pagar la deuda y la subida de los precios que ha habido sobre todo de los alimentos, así que eso ha influido mucho también en el malestar de la clase media”, ha apuntado.

Ayuso sostiene que la fórmula que tan buenos resultados dio a Lula en su primer mandato –programas públicos de ayuda para incentivar el consumo y así reactivar la economía– “quizás ya está agotada” ya que la inflación sobresale por encima de un crecimiento que se ha estancado.

De igual forma, Lula ha tenido que hacer frente estos cuatro años para sacar adelante sus propuestas a un Congreso muy conservador y cada vez más poderoso, que se prevé más amable con Flávio Bolsonaro en caso de que se confirme su triunfo.

FALTA DE RELEVO GENERACIONAL

Uno de los fallos de Lula en campaña sobre los que Ayuso ha incidido ha sido haber dado más espacio a los logros del pasado que a las propuestas del futuro. “Se ha dedicado a decir lo bien que habían hecho las cosas en anteriores legislaturas, pero no está proponiendo nada nuevo, ni tiene caras nuevas”, ha apuntado.

Un octogenario, aunque dinámico, Lula da Silva, continúa concentrando el grueso del capital político de la izquierda brasileña, huérfana de alternativas de peso para, en el mejor de los casos, después de que el presidente revalide mandato.

Ayuso ha señalado que si bien es verdad que desde la izquierda no tenían un aspirante alternativo al presidente brasileño, tampoco se han dedicado a buscar uno nuevo. “Lula ha sido incapaz de hacer un traspaso a otros candidatos más jóvenes”, ni parece haber acertado con quienes en un primer momento sonaron para ello.

Es el caso del ministro de Finanzas, Fernando Haddad, que tras estas elecciones “está también finiquitado” después de haber perdido “estrepitosamente” en las elecciones a gobernador de Sao Paulo contra otra de las figuras destacadas de la derecha, Tarcísio de Freitas, quien llegó a sonar como relevo de Jair Bolsonaro.

“Además es visto como un continuista, está quemado como ministro de Finanzas, que es un cartera que quema mucho. Siempre ha dicho Lula que este sería su sucesor, pero es que no tiene el carisma, ni la fuerza, ni el resto”, ha opinado Ayuso.

La investigadora cree que desde la candidatura de Lula “han jugado conservador” y solo ha sobresalido la defensa de la soberanía a través del enfrentamiento con la Administración de Donald Trump. “Lo demás no ha cambiado nada, es exactamente lo mismo. No promete grandes cosas sino seguir con lo mismo”, ha dicho.

LULA, OPTIMISTA ANTE LA CITA DEFINITIVA

Por el contrario, el presidente brasileño ha agradecido a su equipo por la “buena campaña” que ha hecho y se ha mostrado optimista de cara a la cita definitiva con las urnas del próximo 25 de octubre. “No hay ninguna razón para creer que no seremos elegidos en la segunda ronda”, ha afirmado.

“No hay ninguna razón económica, social, política, ninguna razón”, ha incidido el líder brasileño, para quien a una derrota puede “dejar una marca profunda” que sirva para recuperar el espacio perdido.

En la primera vuelta de las elecciones de este pasado domingo, Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente brasileño Jair Bolsonaro, se impuso con el 47% de los votos, dos puntos más que Lula da Silva, quien partía como favorito en esta ronda.

/colprensa