Diario del Cesar
Defiende la región

En busca del tiempo perdido

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La compleja obra de Marcel Proust ‘En busca del tiempo perdido’ pareciera enmarcar la labor titánica que debe emprender el nuevo gobierno para recuperar las finanzas públicas, luego de un cuatrienio de irresponsabilidad que llevó al país a experimentar el mayor déficit fiscal de su historia reciente y a que nuestra nación se financie con tasas de interés escandalosas.

Curiosamente, los autores de este desastre son los mismos que, por años, como dice el refrán, “ni rajaron ni prestaron el hacha” porque aprovecharon cualquier intento de adelantar reformas fiscales para incendiar el país. Cuando ellos administraron el Estado, lo condujeron a una demostración ejemplar de desgreño e irresponsabilidad fiscal que para resolverse requiere de una cirugía meticulosa y sin margen de error.

¿Cómo recuperar el tiempo perdido? Definitivamente, abordando una situación impopular, pero correcta y necesaria, en cuanto a la estructura de nuestro sistema tributario. No cabe duda de que todos los colombianos deseamos que el cumplimiento de los derechos ciudadanos consagrados en nuestra Constitución nos permita cerrar las brechas sociales para ser una nación más próspera. Pero pareciera que el actual sistema tributario nos aleja de ese objetivo.

La mejor manera de entenderlo es revisar la forma en la que opera el impuesto de renta en Colombia. Este impuesto, considerado la principal fuente de ingresos fiscales del país, con un aproximado de 150 billones de pesos anuales equivalente al 7,5 por ciento del PIB, lo pagan principalmente las empresas. Dentro del universo de declarantes corporativos, cerca de 3.500 de ellas, que constituyen el 0,3 por ciento de las sociedades declarantes, concentran más del 65 por ciento del recaudo de este impuesto.

El contraste frente al evidente desbalance tributario que pone todo el peso en las empresas tiene que ver con el impuesto de renta a personas naturales. Si bien Colombia es un país con cerca de 53 millones de habitantes, menos de siete millones de personas son declarantes del impuesto de renta, y de ellos, solo 2,4 millones de personas naturales, equivalente al 4,5 por ciento de la población, deben pagar el impuesto luego de la aplicación de retenciones en la fuente. A esta clara realidad se agrega que, según la Ocde, de cada 100 pesos que recauda el Estado por impuestos, solo 7 pesos provienen del impuesto de renta a las personas naturales.

Para dimensionar esta compleja situación en el entorno internacional, basta con observar que en los países de la Ocde el recaudo promedio de renta de personas naturales se sitúa en el 8 por ciento del PIB, mientras que en Colombia escasamente nos acercamos al 1,4 por ciento del PIB. Incluso en México y en Chile, cerca del 14 por ciento de la población paga el impuesto, mientras que en Costa Rica lo hace más del 7 por ciento de sus habitantes.

Recobrar el tiempo perdido en las finanzas públicas no es de izquierda ni de derecha, es sencillamente un deber patriótico que requiere, entre muchas iniciativas, aplicar recortes necesarios en el gasto, ampliar la base gravable manteniendo el principio de progresividad y corregir los desequilibrios populistas que han asfixiado a las empresas, limitando su capacidad de generar más empleo y mayor inversión.

Colombia requiere un acuerdo fiscal que le permita recuperar sus finanzas públicas ante la oscura herencia que enfrenta el Gobierno, y para hacerlo, los populistas y pirómanos de otras épocas deberán asumir su responsabilidad, y todos los colombianos entender que en política fiscal lo correcto y necesario no es siempre lo popular.

*Expresidente la República