Diario del Cesar
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Glifosato y cultivos ilícitos, a fumigar se dijo

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Regresó por estos días el debate sobre la conveniencia o no de volver a utilizar el glifosato contra los cultivos ilícitos de coca, amapola y marihuana. Tal procedimiento fue prohibido por el Consejo Nacional de Estupefacientes del Gobierno anterior, el cual puede ser revertido por la actual administración con la talanquera de por medio que hay un fallo de la ´bacana´ Corte Constitucional. Uno de esos fallos con fumarola incluida, que limitó la capacidad del Estado para enfrentar con eficiencia y prontitud estos cultivos malditos.

Para algunos, como la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el glifosato no tiene una correlación directa con enfermedades como el cáncer, según sus últimos reportes. Sin embargo, una parte importante de la comunidad científica niega esta tesis y, con base en la evidencia probada de sus últimos reportes, dice que este herbicida estaría asociado con abortos, problemas dermatológicos y cáncer.

En el mundo, en más de cuatro décadas, se han hecho cerca de 900 análisis e informes relacionados con el glifosato. Por su cantidad, es difícil agrupar sus conclusiones y plantear las tendencias más notorias. Así que es importante, como llaman los académicos, presentar el “estado del arte” haciendo referencia a los principales informes de universidades, centros de pensamiento y, por supuesto, organizaciones multilaterales en salud y ambiente.

Según los defensores del glifosato, no hay suficientes pruebas que conlleven si quiera a hablar de una posible asociación entre este herbicida y las enfermedades, sean estas cancerígenas o en la piel. Para la EFSA, una de las instituciones más respetadas en la materia, no hay suficiente evidencia que muestre la correlación entre una y otra cosa.

 “La revisión encontró patrones no consistentes de asociaciones positivas que indican una relación causal entre el cáncer total o cualquiera”, dice un reporte de 2015 de esta organización miembro de la Unión Europea, que volvió a reiterar dicha posición este año luego de recibir críticas de algunos sectores por la supuesta relación entre el Instituto Alemán de Evaluación de Riesgo (BfR, por sus siglas en alemán), encargado de hacer el informe de la EFSA, y Monsanto.

Tras evaluar “30 estudios epidemiológicos”, la BfR llegó a la conclusión general de que  “no existe una relación validada o significativa entre la exposición al glifosato y un mayor riesgo de linfoma no Hodgkin u otros tipos de cáncer”. En ese sentido, también estipuló que “no es posible examinar completamente las indicaciones del potencial genotóxico del glifosato basándose en el breve informe publicado por IARC (Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer)”, que ha sido el principal promotor de la asociación entre cáncer y glifosato.

La Autoridad Europea de Sustancias también ha dicho que este herbicida no tiene efectos cancerígenos en los seres humanos, apoyando la evidencia presentada por la EFSA. Es importante señalar que estas instituciones hacen parte de la Unión Europea o trabajan en asociación con ella, haciendo que, por ahora, el bloque asuma una percepción compartida acerca del glifosato, con ciertas variaciones dependiendo de las interpretaciones que haga cada país.

Y frente al debate sobre el uso o no del glifosato llegó una noticia alentadora que despeja los rumores sobre una descertificación de Estados Unidos a Colombia en la lucha contra las drogas. Por primera vez desde 2012 se frenó el crecimiento de los cultivos de coca en el país, indicó el informe anual de la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de la Casa Blanca que fue revelado ayer. El informe señaló que los cultivos, en 2018, experimentaron una disminución leve de 209.000 hectáreas registradas en 2017 a de 208.000 hectáreas el año anterior. Además, la producción de cocaína pura también experimentó un descenso: de 900 toneladas métricas bajó a 887. De acuerdo la Ondcp (por sus siglas en inglés), el cultivo de coca y la producción de cocaína en Colombia “siguen siendo altos, pero se están estabilizando”. El director del organismo estadounidense, Jim Carroll, destacó los esfuerzos realizados por el gobierno del presidente Iván Duque.

El reporte de 2012 de la Ondcp había sido el último en el que se había registrado una disminución en los cultivos respecto a la medición anterior. Ese año se reportaron 78.000 hectáreas cultivadas en el país. Desde entonces el crecimiento fue acelerado. Entre 2013 y 2016 los sembrados de coca aumentaron en más de 130%, de 80.500 hectáreas en 2013 se pasó a 188.000 hectáreas en 2016. Y en 2017 se llegó a la cifra récord de 209.000. Las cifras de potencial de producción de cocaína también se habían disparado en las mediciones. De 235 toneladas reportadas en 2013 se pasó a 900 en 2017.

Tras conocer el reporte del organismo estadounidense, el presidente Iván Duque subrayó que el Gobierno logró revertir la tendencia creciente de los cultivos ilícitos en el país. Pero desde luego que hace falta mucho mas, sobre todo, desmontar lo que se negoció con las Farc en esa materia y atacar los cultivos ilícitos de raíz y acabar con las cadenas mafiosas que hay alrededor de ellas.