Diario del Cesar
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CAR estudia restringir agua a empresas para priorizar consumo de hogares: analizará cada caso

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El director de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), Alfred Ballesteros, anunció que en las próximas dos semanas comenzará la revisión de las concesiones de agua otorgadas a empresas que se abastecen de fuentes hídricas con alto estrés. Las medidas contemplan reducciones e incluso suspensiones temporales, dependiendo de las condiciones técnicas y de la responsabilidad ambiental de cada compañía.

La escasez de agua en Cundinamarca llevó a la Corporación Autónoma Regional (CAR) a anunciar nuevas medidas para garantizar el abastecimiento de las comunidades, ante la disminución de los caudales de ríos, quebradas y nacimientos, así como la consolidación de las condiciones climáticas asociadas al fenómeno de El Niño.

En entrevista con Mañanas Blu, el director de la CAR confirmó que la entidad comenzará a revisar las concesiones de agua otorgadas a empresas que utilizan fuentes hídricas afectadas por el estrés hídrico, con el propósito de priorizar el consumo humano en los municipios más vulnerables.

«Vamos a empezar a limitarles los caudales, a reducirlas en algunos casos y, en algunos otros, a suspenderlas de forma total, porque es nuestra obligación garantizar que la prioridad del uso del agua sea para consumo humano», explicó Ballesteros.

La decisión se produce en medio de una situación de alerta en distintos municipios de Cundinamarca, donde las autoridades ambientales y territoriales han tenido que implementar medidas de contingencia, como racionamientos, distribución de agua mediante carrotanques y seguimiento permanente a las fuentes de abastecimiento.

CAR evaluará las concesiones de agua de las empresas

El funcionario indicó que durante las próximas dos semanas la CAR realizará un diagnóstico de las captaciones de agua ubicadas en fuentes hídricas con altos niveles de estrés, especialmente aquellas de las que dependen los acueductos urbanos y rurales. Una vez identificadas las empresas que utilizan estos recursos, la corporación evaluará sus actividades productivas y las condiciones de sus concesiones, con el fin de determinar qué restricciones deben aplicarse.

Las decisiones estarán fundamentadas en criterios técnicos y en el comportamiento ambiental de cada compañía. Según Ballesteros, las empresas que demuestren un compromiso con el ahorro y el uso eficiente del recurso tendrán un tratamiento distinto de aquellas que no hayan implementado medidas de adaptación.

«Si yo tengo una empresa que tiene hoy aprovechamiento de aguas lluvias, que está haciendo reúso, que está aplicando economía circular, es decir, que es responsable, por supuesto que le voy a colaborar también y no le voy a quitar por completo la captación que tenga de una fuente hídrica superficial», señaló el director.

En contraste, advirtió que las compañías que no cuenten con sistemas de aprovechamiento de aguas lluvias, tecnologías eficientes de riego o mecanismos de reutilización podrían enfrentar restricciones más severas. Como ejemplo, mencionó el sector floricultor y la posibilidad de suspender temporalmente sus captaciones de agua superficial, mientras se promueve la implementación de alternativas de abastecimiento y prácticas de producción sostenible.

«Si tengo una empresa floricultora, por decir algo, que no me está aprovechando aguas lluvias, que no tiene un sistema eficiente de goteo para sus cultivos, que no está haciendo reúso de agua, pues creo que hay que dar una lección también y hay que cerrarle la llave», afirmó Ballesteros.

La CAR contempla que algunas suspensiones se mantengan hasta que pase el fenómeno de El Niño, aunque la duración y el alcance de las restricciones dependerán de las evaluaciones técnicas de cada caso.

Cundinamarca tiene municipios en alerta por escasez de agua

Durante la entrevista, Ballesteros entregó un balance de la situación hídrica en el departamento y advirtió sobre las dificultades que enfrentan varias poblaciones debido a la reducción de los caudales. De acuerdo con el reporte presentado por el director, 12 municipios atraviesan una situación severa, seis se encuentran en alerta roja, dos han declarado formalmente calamidad pública y cinco están bajo esquemas estrictos de racionamiento y abastecimiento mediante carrotanques. Además, siete municipios permanecen en alerta naranja, en fase preventiva y de monitoreo, mientras que otros 16 están en alerta amarilla.

El funcionario explicó que la situación se ha agravado durante septiembre, en línea con las condiciones climáticas advertidas por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), que han generado disminuciones importantes en los caudales de las fuentes hídricas.

Uno de los principales factores de preocupación es la diferencia entre los municipios que reciben agua del sistema de abastecimiento de Bogotá y aquellos que dependen exclusivamente de fuentes locales. Según Ballesteros, 11 municipios de la Sabana se abastecen a través del Acueducto de Bogotá, cuyo suministro no tendría riesgo de desabastecimiento durante lo que resta de 2026. Sin embargo, cerca de 90 municipios dependen de nacimientos, quebradas y ríos, por lo que están más expuestos a las consecuencias de la sequía.

Entre las poblaciones que enfrentan dificultades se encuentran Puerto Salgar, Viotá, Villeta, Caparrapí, Tocaima y El Colegio, donde las condiciones de abastecimiento generan preocupación entre las autoridades y las comunidades.

Incertidumbre por las lluvias de octubre, noviembre y diciembre

Frente a las expectativas de recuperación de los caudales durante los próximos meses, el director de la CAR manifestó que, aunque se espera la temporada habitual de lluvias de la región Andina, todavía existe incertidumbre sobre su intensidad y los efectos que pueda tener el fenómeno de El Niño.

Ballesteros explicó que Colombia no cuenta con suficientes herramientas tecnológicas para realizar pronósticos climáticos con un alto grado de precisión, como los sistemas satelitales y radares disponibles en otros países. «Hoy el IDEAM nos dice que vamos a tener la temporada de lluvias que ordinariamente tenemos en la región Andina, en ese régimen bimodal que ustedes saben que tenemos aquí. Ordinariamente llueve entre marzo y mayo y vuelve a llover octubre, noviembre», indicó.

Sin embargo, advirtió que no es posible establecer con certeza cuánto lloverá ni en qué medida las altas temperaturas incrementarán la evapotranspiración y reducirán la disponibilidad de agua. La mayor preocupación de la autoridad ambiental está puesta en diciembre y enero, meses que tradicionalmente presentan condiciones secas y temperaturas elevadas en la región. Por esta razón, la CAR está realizando un seguimiento periódico a las temperaturas, los caudales y los niveles de las fuentes hídricas, especialmente en municipios como El Colegio.

El objetivo es proporcionar información semanal a las empresas de servicios públicos para que puedan adoptar medidas preventivas y anticiparse a posibles escenarios de desabastecimiento.

CAR pide mayor compromiso del sector privado con el ahorro de agua

Además de las restricciones a las concesiones, Ballesteros hizo un llamado a las empresas para que asuman una mayor responsabilidad en la conservación de las fuentes hídricas de las que obtienen el recurso para sus actividades. El director señaló que el pago de las facturas de acueducto no garantiza, por sí solo, la recuperación de los ecosistemas que producen y regulan el agua, puesto que las tarifas cubren principalmente los procesos de potabilización y transporte.

«Cuando pagamos el recibo del agua, pagamos la potabilización y el transporte, pero allí en la tarifa no hay recursos para el mantenimiento y la recuperación de las microcuencas abastecedoras», explicó. En ese sentido, instó a las compañías a identificar las microcuencas de las que se abastecen y establecer planes propios de inversión para protegerlas, restaurarlas y garantizar su sostenibilidad.

La CAR adelanta actualmente proyectos de recuperación ambiental en articulación con organismos como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), WWF y Más Bosques. Según Ballesteros, estas iniciativas incluyen la restauración de 800 microcuencas abastecedoras, con una inversión cercana a los 200.000 millones de pesos.

También destacó la ampliación de la capacidad del embalse de Neusa y la entrega de más de 80.000 sistemas de aprovechamiento de aguas lluvias. No obstante, advirtió que estos esfuerzos requieren la participación del sector privado, especialmente en un territorio sometido a una alta presión sobre sus ecosistemas y habitado por cerca de 14 millones de personas.

Ordenamiento ambiental y adaptación al cambio climático

Otro de los puntos centrales de la entrevista fue la necesidad de fortalecer la planificación territorial y establecer mayores exigencias ambientales para los sectores productivos. Ballesteros anunció que la CAR solicitará apoyo al Ministerio de Ambiente para avanzar en el ordenamiento ambiental del territorio, con el propósito de evitar que el crecimiento urbano y económico supere la capacidad de los ecosistemas.

El director también señaló que las empresas deben adoptar planes de adaptación al cambio climático que incluyan el aprovechamiento de aguas lluvias, la reutilización del recurso y la incorporación de principios de economía circular en sus procesos productivos. «Esto hoy no es una opción, esto hoy tiene que ser obligatorio», enfatizó.

El funcionario insistió en que la seguridad hídrica no puede limitarse a la construcción de infraestructura para distribuir agua, sino que debe contemplar la protección de los ecosistemas, las microcuencas y las zonas que abastecen los acueductos.

En ese contexto, la CAR mantiene un trabajo articulado con la Gobernación de Cundinamarca para atender las contingencias relacionadas con el abastecimiento de agua y los incendios forestales. Asimismo, Ballesteros anunció reuniones con los ministros de Ambiente y Vivienda para coordinar acciones frente a la emergencia hídrica y las necesidades de los municipios afectados.

Consumo responsable, una medida que debe mantenerse

Finalmente, el director de la CAR reiteró que el ahorro de agua debe convertirse en un hábito permanente, independientemente de que existan restricciones o racionamientos en los lugares de residencia. El funcionario destacó la importancia de adoptar prácticas cotidianas como aprovechar al máximo la capacidad de las lavadoras, reducir el consumo innecesario y evitar el lavado frecuente de vehículos. La prioridad, según reiteró Alfred Ballesteros, será garantizar el consumo humano, mientras se avanza en la adaptación al cambio climático y en la protección de las fuentes que abastecen a los municipios de Cundinamarca.

/blu radio