Las horas para llegar a su hogar en un municipio del Cesar, eran interminables para Marisella, después de esperar 5 meses por una asistencia humanitaria que la trajera desde Camboya a su tierra natal, se dieron las cosas, gracias a la gestión de una ONG internacional que contactó al Ministerio del Interior y al Comité Departamental de Lucha conta la Trata de Personas, del cual el Gobierno del Cesar tiene la Secretaría Técnica.
En el Aeropuerto Alfonso López, esta mujer que por seguridad fue cambiada de identidad, junto a sus compañeros de travesía fueron recibidos por parte del personal del Gobierno del Cesar con las Secretarías de Gobierno y Salud, Migración Colombia, Defensoría del Pueblo, Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y Policía Nacional, quienes además de hacerles acompañamiento a su lugar de residencia, les dieron el apoyo emocional y psicológico.
El temor era notorio en sus rostros, estaban un poco tímidos para hablar, aún los perseguía ese miedo de las amenazas que les hacían en ese país de Asia, en donde no eran personas si no unos robots o máquinas para sacar dinero producto de estafas que hacían por medio de llamadas a clientes bancarios.
Un abrazo, una voz de aliento y un bienvenido, fueron suficientes para que estas presuntas víctimas de trata de personas soltaran un llanto y con ello todo eso que tenían reprimido en su interior, por fin estaban libres y en su casa, aunque el fantasma de la violencia verbal, económica y psicológica al que fueron sometidos, aún los persigan.
LA HISTORIA
Con la emoción de retornar a sus hogares, en donde unos padres y hermanos los esperaban con alegría, dando por terminada esa agonía y, mientras esperaba para ser trasladada a su casa, Marisella rompió su silencio.
Esta joven de 23 años, contó que todo comenzó cuando ella y unos amigos quedaron sin trabajo en Bogotá, un hombre la contactó y les dijo tenía un familiar en Camboya, que había trabajo, les pagarían un buen sueldo y además comisiones, unos 15 o 20 millones de pesos mensuales, supuestamente trabajaría en un Call Center, donde había varias áreas como de compañía telefónicas y otras para descargar aplicaciones de compra en líneas.
“Cuando llegamos, los primeros días eran con buen trato, nos pedían comida a domicilio, era todo bien, cuando llegamos a las instalaciones donde íbamos a trabajar, era una villa donde habían oficinas y miles de personas de todas partes del mundo, nos sometían a largas jornadas de trabajo, entrábamos a las nueve de la noche hasta las 12 o una de la tarde del día siguiente, no podíamos demorarnos más de 10 minutos en el baño porque nos multaban, nos amenazaban si uno no lograba el objetivo con un cliente, nos hacían evaluaciones y si no cumplíamos, nos descontaban del salario que de mil dólares mensuales, terminábamos recibiendo entre 600 y 700 dólares, algunas veces no recibíamos nada”.
Esta situación de maltrato la vivieron durante cuatro meses, hasta que no aguantaron más y en abril de este año aprovecharon una redada para volarse, pero no se podían entregar a la Policía de ese país porque irían a la cárcel debido a la actividad que estaban haciendo, además el permiso de trabajo decía que estaban allí para laborar en restaurantes; permanecieron en un refugio hasta que la ayuda humanitaria se dio y este grupo fue traído al departamento del Cesar.
Marisella desde su amarga experiencia, dio un mensaje “a las personas en Colombia que se encuentran desesperadas a lo mejor por no contar con un empleo para sustentar a sus familias, que se cercioren bien de que salir del país no es así nada más, que cuando te ofrecen un empleo que te van a pagar, que te vas con todos los gastos pagos, eso no es bueno, nunca es bueno y ya que nosotros lo experimentamos, no comentan ese error”.
PREVENIR ES MEJOR
Karina Delgado Coronel, enlace Departamental de Trata de Personas de la Gobernación del Cesar, indicó que la trata de personas es una realidad, por eso por directriz de la gobernadora Elvia Milena Sanjuan Dávila, brindan el apoyo a todas las personas que son presuntas víctimas de este delito, así como dictan charlas preventivas, orientando a la ciudadanía para que no caiga en esos engaños, es una incertidumbre la que viven los familiares que se quedan aquí en Colombia al no tener noticias de sus seres queridos porque les quitan el pasaporte y el teléfono.
Agregó que, “estamos haciéndole acompañamiento a unos connacionales que vienen repatriados desde Camboya, el llamado es a no dejarnos engañar, no dejarnos llevar de las exitosas ofertas laborales engañosas que nos hacen, debemos verificar la base de datos de estas empresas que nos están convocando, invitando llevar a otros países con esas numerosas y jugosas ofertas laborales”.
