Más allá de recordar la vida y obra de Carlos Julio Márquez Velásquez ‘Kjuma’, conmemoración de sus 81 años de natalicio dejó sobre la mesa una propuesta que busca trascender los homenajes; la creación del Museo ‘Kjuma’, un espacio dedicado a preservar, estudiar y divulgar el legado de uno de los artistas que marcó la historia de las artes plásticas en el Cesar.
La iniciativa fue planteada durante un encuentro que reunió a familiares, artistas, amigos y gestores culturales, quienes coincidieron en la necesidad de evitar que la memoria artística de ‘Kjuma’ quede reducida a los cuadros que dejó o a los recuerdos de quienes tuvieron la oportunidad de conocerlo.
El proyecto contempla, como primer paso, avanzar en la recuperación y organización del archivo del maestro. Fotografías, documentos, registros audiovisuales, escritos, catálogos, testimonios y demás materiales relacionados con su trayectoria hacen parte de una memoria que la familia viene intentando reconstruir y que podría convertirse en uno de los principales insumos para la creación del museo.
La idea es que el Museo ‘Kjuma’ no sea únicamente un lugar para exhibir pinturas, sino un espacio cultural con capacidad para investigar, conservar y contar la historia del artista y del contexto en el que desarrolló su obra.
El museo podría convertirse además en un punto de referencia para estudiantes, investigadores, artistas y visitantes interesados en conocer la evolución de las artes plásticas en Valledupar y el Cesar.
MEMORIA QUE NECESITA SER RECUPERADA
Durante la conmemoración se insistió en que la preservación del legado de ‘Kjuma’ no puede recaer exclusivamente sobre su familia. Para los participantes, el proceso requiere el acompañamiento de las instituciones culturales, las autoridades, los artistas, gestores, universidades y organizaciones que puedan contribuir a recuperar y poner en valor este patrimonio.
El reto es especialmente importante porque parte de la historia de las artes plásticas del departamento permanece dispersa en archivos familiares, colecciones particulares, fotografías y recuerdos de quienes acompañaron a los artistas de distintas generaciones.
La propuesta incluso podría ampliarse hacia la creación de una cátedra permanente sobre las artes plásticas del Cesar o la publicación de un libro que reúna la trayectoria de ‘Kjuma’ y de otros artistas que aportaron a la construcción de la identidad cultural y visual de la región.
DEL HOMENAJE A UN PROYECTO PERMANENTE
Los amigos y colegas que participaron en la jornada también recordaron al hombre detrás del artista: su personalidad, sus conversaciones, su irreverencia, sus debates sobre arte y las relaciones de amistad que construyó a lo largo de su vida.
Esos testimonios evidenciaron que conservar su legado implica también preservar las historias y experiencias que rodearon su proceso creativo.
En ese sentido, el Museo ‘Kjuma’ podría convertirse en un espacio vivo, donde las obras dialoguen con fotografías, documentos, testimonios y material audiovisual, permitiendo que las nuevas generaciones conozcan no solamente qué pintó ‘Kjuma’, sino quién fue, qué buscaba con su obra y cuál fue su aporte al desarrollo cultural del territorio.
La conmemoración de sus 81 años dejó así una tarea pendiente para Valledupar, y es pasar de los homenajes ocasionales a la construcción de una estrategia permanente de conservación y divulgación.