Diario del Cesar
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Más de 3.000 reses han muerto y 20.000 salieron del Cesar por sequía

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La ausencia de lluvias comienza a generar consecuencias severas en la ganadería del Cesar. De acuerdo con un balance presentado por representantes del sector, más de 3.000 cabezas de ganado han muerto y más de 20.000 han sido trasladadas fuera del departamento, en medio de las dificultades que enfrentan los productores para garantizar agua y alimento a sus animales.

Óscar Daza Laverde, representante de los ganaderos del Cesar ante Fedegán, describió una situación de calamidad que requiere una respuesta inmediata por parte del Gobierno nacional.

Explicó que la falta de precipitaciones se ha extendido durante varias semanas en diferentes municipios y que en algunos sectores ya se contabilizan hasta 90 días sin lluvias. La situación ha reducido considerablemente el nivel de ríos, pozos artesianos y demás fuentes utilizadas para abastecer los hatos.

La escasez también ha obligado a los ganaderos a tomar decisiones que afectan directamente el tamaño de sus explotaciones. Una de ellas ha sido la venta anticipada de animales, principalmente ejemplares jóvenes, hembras y machos, con el propósito de disminuir la presión sobre los recursos disponibles.

Las reses que permanecen en las fincas son, en buena parte, aquellas consideradas fundamentales para mantener la producción. Sin embargo, mantenerlas representa un esfuerzo económico cada vez mayor debido al encarecimiento y la dificultad para conseguir alimento y agua.

 

GANADO SALE DEL DEPARTAMENTO

 

Otra de las alternativas adoptadas por los productores ha sido trasladar los animales hacia territorios donde las condiciones climáticas son menos adversas. Entre las zonas receptoras se encuentra el Magdalena Medio.

Según el reporte citado por Daza, más de 20.000 animales ya han salido del Cesar, principalmente desde municipios ubicados en la zona norte. El traslado busca reducir las pérdidas y evitar que un mayor número de reses muera por falta de condiciones para su sostenimiento.

La prolongada sequía ha reducido las fuentes de agua y el alimento disponible para el ganado. Los productores piden al Gobierno declarar la calamidad pública y establecer ayudas de emergencia.

Daza señaló que actualmente el productor recibe alrededor de $2.000 por litro de leche, mientras que productos como el queso alcanzan valores cercanos a los $28.000 en el mercado.

A esto se suma, según el gremio, la presión que ejercen las importaciones de leche en polvo provenientes de Estados Unidos, que ingresan bajo las condiciones establecidas en el Tratado de Libre Comercio. Para los productores, esta situación dificulta que el precio pagado por la leche refleje los mayores costos que enfrentan durante la temporada seca.

El panorama también genera preocupación en el mercado cárnico. La salida masiva de animales y la reducción de los inventarios podrían terminar afectando la disponibilidad de ganado destinado al consumo interno.

Frente a este escenario, los ganaderos consideran necesario que se implementen medidas extraordinarias para evitar que la crisis provoque un deterioro mayor de la actividad.

Daza Laverde pidió al Gobierno nacional evaluar la declaratoria de calamidad pública, al considerar que la magnitud de las pérdidas supera la capacidad de respuesta individual de los ganaderos.