Los monitoreos adelantados por la Corporación Autónoma Regional del Cesar (Corpocesar) evidencian una reducción de los caudales de ríos y quebradas que abastecen acueductos municipales, sistemas veredales y actividades productivas del departamento.
Uno de los casos más críticos corresponde al río Chiriaimo, fuente de abastecimiento para los municipios de La Paz y San Diego. Según Corpocesar, entre julio y agosto el caudal presentó una disminución del 42,2 %, situación que incrementa la preocupación frente a la disponibilidad del recurso para las comunidades.
La subdirectora de Gestión Ambiental de la corporación, Mónica González, explicó que el seguimiento busca anticiparse a posibles escenarios de desabastecimiento y adoptar medidas frente a la reducción de la oferta hídrica.
La quebrada Buturama, que abastece a Aguachica, registra una disminución cercana al 22 %, mientras que el río Torcoroma, fuente de suministro para San Martín, presenta una reducción aproximada del 16 %.
En el municipio de San Alberto, el río que lleva el mismo nombre reportó una disminución del 37 % en su caudal. Una situación particular fue detectada en el río Sicarare, que abastece a comunidades rurales y predios de Agustín Codazzi, donde se encontraron sectores específicos sin caudal durante las mediciones.
También mantienen bajo seguimiento los ríos Socomba, Maracas, Sororia y Tucuy, además de otras fuentes estratégicas del departamento. En agosto comenzó igualmente el monitoreo del río Guatapurí, proceso que continuará durante la temporada de menores precipitaciones.
Aunque el escenario climático todavía no ha sido declarado oficialmente como fenómeno de El Niño, Corpocesar advierte que las condiciones actuales requieren preparación por parte de quienes dependen directamente de las fuentes hídricas.
Jorge Armenta, coordinador de Gestión del Riesgo de Desastres y Monitoreo de la Oferta del Recurso Hídrico de Corpocesar, señaló que desde mayo se vienen adoptando medidas preventivas ante la posibilidad de una reducción más severa de la disponibilidad de agua.
La preocupación aumenta porque, de acuerdo con las proyecciones citadas por la corporación, octubre, noviembre y diciembre serían los meses en los que podrían presentarse las condiciones más intensas.
En algunas zonas del departamento ya se han reportado pozos y aljibes secos, principalmente aquellos ubicados a poca profundidad.