La emergencia ambiental que afecta a varias comunidades rurales de Curumaní se ha convertido en una carrera contra el fuego. Durante cinco días, las llamas han avanzado por extensas zonas de vegetación y, de acuerdo con el balance entregado por el alcalde Hermes Martínez, cerca de 14.000 hectáreas estarían comprometidas.
El panorama llevó al mandatario a elevar un llamado de auxilio al Gobierno Nacional, al considerar que el municipio ya agotó buena parte de sus capacidades para atender la emergencia. Bomberos, campesinos, funcionarios y voluntarios permanecen desplegados en diferentes puntos, intentando contener los focos con los recursos disponibles.
Sin embargo, para la administración municipal el esfuerzo terrestre no resulta suficiente. La principal solicitud es el envío de una aeronave especializada en el combate de incendios forestales, recurso que, según el alcalde, permitiría atacar desde el aire los puntos de mayor propagación.
Martínez explicó que la solicitud fue gestionada con el respaldo de la Gobernación del Cesar y la Oficina Departamental de Gestión del Riesgo, pero el traslado del equipo aéreo no fue autorizado por razones de seguridad. Ante esta situación, el mandatario insistió en la necesidad de encontrar una alternativa que permita llevar apoyo aéreo hasta las zonas afectadas.
La emergencia ya comienza a generar consecuencias sobre las comunidades. Familias de sectores como Santa Isabel, El Pancho, Las Nubes, Lamas Verdes y La Mocha han tenido que abandonar temporalmente sus parcelas o movilizar sus animales ante el avance de las llamas.
A la afectación ambiental se suma una preocupación para los productores rurales: más de 1.000 cabezas de ganado estarían sin alimento, debido a la pérdida de pastizales.
SE DESBORDA LA CAPACIDAD DE RESPUESTA
La coordinadora departamental de Gestión del Riesgo de Desastres, Petra Romero, advirtió que los incendios forestales registrados en varios municipios del Cesar están desbordando la capacidad de respuesta institucional. Además de la emergencia en Poponte, jurisdicción de Chiriguaná, se reportan conflagraciones en zonas rurales de Curumaní, La Jagua de Ibirico y San Diego, especialmente en la Serranía del Perijá.
Señaló que las condiciones del terreno dificultan el acceso y hacen necesario el apoyo aéreo, mientras los organismos de socorro y las comunidades trabajan en tierra para contener las llamas. Reconoció que los recursos disponibles no permiten atender de manera simultánea todos los incendios y destacó el apoyo del Ejército, aunque el departamento solo cuenta con un Pelotón de Atención de Desastres.
Ante el riesgo de nuevos focos, la funcionaria hizo un llamado a las comunidades, especialmente a quienes desarrollan actividades agrícolas, para extremar las medidas de prevención y evitar prácticas que puedan desencadenar incendios.
