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Valledupar dio su último adiós al padre Juan Jesús Guinart Pascual

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En cámara ardiente rindieron honor al padre en la iglesia las Tres Avemarías en Valledupar. /STIVEN MENESES

POR:
NINOSKA
REYES URDANETA

Con mucha tristeza y convencidos de que Valledupar contó con un ser que dio su alma por los más necesitados, ayer los vallenatos dieron su último adiós al padre Juan JesúsGuinart Pascual, dador de amor y portavoz de aliento para los niños, madres de hogar, feligreses y víctimas de la violencia.

Juan Jesús falleció el jueves 20 de junio cuando participaba de una asamblea de Frailes Menores Capuchinos en Bogotá. Durante dos días sus restos fueron velados en el Hogar del Niño en Valledupar. A las 3:00 de la tarde de ayer partió la caravana fúnebre hasta el camposanto, donde con flores y cánticos de alabanza la iglesia elevó su plegaria por el eterno descaso de este referente sacerdotal.

Ayer en horas de la mañana el féretro fue trasladado a la iglesia Tres Avemarías, donde realizaron cámara ardiente; mientras que las exequias fueron celebradas en horas de la tarde por el obispo de la Diócesis de Valledupar, monseñor Oscar José Vélez Isaza; acompañado por miembros del clero y sacerdotes capuchinos.

Guinart Pascual era de España, pero en 1962 arribó a Colombia y desde ese entonces se dedicó a servir. Fue profesor en la Caro (Cundinamarca) y del Seminario Seráfico de San Lorenzo de Brindis, Párroco en la isla de San Andrés y Providencia, Viceprovincial en Bogotá, Misionero en la Sierra Nevada de Santa Marta y en la Sierra del Perijá y Párroco en Barranquilla. En 1986 llegó a Valledupar, ciudad donde cultivó el don de servicio y donde fue sepultado.

Quienes recibieron una voz de aliento por parte un plato de comida, una vestidura, lideraron con él jornadas de protección al medio ambiente y a los animales, o se reunieron para alabar a Dios. Ayer lo despiden con mucha tristeza.

Hugo Osorio, párroco, manifestó que el sacerdocio perdió a un gran hombre, pero dejó un legado de amor hacia el prójimo.

“Fue un sacerdote capuchino que vino a trabajar a Colombia, especialmente a Valledupar, donde se dedicó a ayudar a las personas más necesitadas. Él tenía un gran lema, siempre decía que al misionero no lo podía agarrar el sol, y así murió, se acostó a dormir y lo agarró el sol en la cama, pero en manos del Señor”.

Recordó que el día miércoles el padre Juan Jesús vio el juego de futbol y al día siguiente cuando se iba a iniciar la jornada de oración en la actividad de retiro a la que asistían, no acudió, por lo que levantó la inquietud de los asistentes y todos se trasladaron a la habitación donde descansaba.

“Allí lo encontramos muerto. Dios se lo había llevado. Dejó una gran enseñanza y ejemplo de lealtad y ayuda a sus semejantes”, dijo el párroco.

José Enrique Muñoz, párroco de la Catedral del Rosario, reiteró que el padre Pascual fue muy conocido y querido en esta ciudad porque basó su trabajo en que donde él estuviera no hubiera hambre, por lo menos para los niños. Lideró un comedor para atender a los niños y también a habitantes en condición de calle. “Un sacerdote amigo y comprometido con el evangelio”, recordó Muñoz.