Diario del Cesar
Defiende la región

Crisis, crisis, crisis; y más crisis

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No es de poca monta la situación dramática que vive la salud en Colombia, tanto si se mira la poca que queda en el sector público, es decir, la red hospitalaria, como si se contempla la resultante de la Ley 100 con su andanada de entes que prestan el servicio de medicina pre pagada. Hacia cualquier rincón del país donde se dirija la vista o se escuchen noticias sobre esta, el panorama es desolador y los hechos mueven a la indignación. En Colombia, la población vive una verdadera emergencia nacional en ese sector y las instituciones encargadas de prestar este derecho fundamental se burlan de los pacientes o los condenan a largas esperas, que más de una vez los conducen a la muerte ante el olvido de las instituciones que deben garantizarlo.

Se ven pacientes en riesgo de muerte hasta por una apendicitis como consecuencia de pésimos diagnósticos o simples y mediocres atenciones. Enfermos de cáncer que deben esperar meses autorizaciones para tratamientos que no dan espera. Contrataciones para el suministro de drogas con farmacias que aplazan al ciento por ciento de los usuarios alguna droga, generalmente la más indispensable o la más costosa, extendiéndose el período de entrega por días que interrumpen o alteran los tratamientos. Programación de cirugías que son canceladas a última hora por el no pago al cirujano, y lo peor, sin avisarle al paciente ni a los familiares (Clínica Internacional de Bucaramanga con un familiar). Dilación en la entrega de medicinas no POS. Y, aquí en Valledupar, para no seguir con este rosario de iniquidades con la salud de los colombianos: clínicas que se pelean como chulos los recursos provenientes de los SOATs., hasta cuando se agotan, y al final, cosa que no se ha investigado, los pacientes accidentados, tras meses de hospitalización, terminan falleciendo.

Con un panorama como este, que no es peor que el que viven día a día pacientes y familiares de la salud pre pagada, que incluye la red hospitalaria pública, colombiana, es insensato no estar de acuerdo de que llegó la hora que el estado asuma otra vez este derecho fundamental, en situación calamitosa en todo el territorio nacional. Que los multimillonarios recursos del fisco que se han ido por la alcantarilla de la corrupción enriqueciendo a los empresarios de la salud, vuelvan a donde no debieron haber salido. Y que si es necesario el referéndum popular que exija este derecho, administrado por el Estado, bienvenido sea.

 

JUAN GUINART IN MEMORIAM

 

Quiero expresar a la comunidad del Hogar del niño mi dolor por la muerte inesperada del padre Juan Guinart. Durante más de tres décadas este sacerdote español estuvo al frente de dicha institución, donde adelantó una obra digna, difícil de imitar, en favor de la población vulnerable de Valledupar, especialmente de la infantil. El padre Guinart fue un verdadero hombre de Dios, altamente comprometido con las causas cristianas. Un ser humano inigualable, al servicio de las causas nobles. Un semejante honesto y transparente incansable en el servicio a los demás.

Conocedor de su misión, el pasado 3 de marzo, a través de esta columna semanal, quise hacer un homenaje al nombre y a la obra de Juan Guinart, la que reivindico hoy como mi homenaje póstumo a su obra y a su nombre. El Hogar del niño debe continuar siendo el lugar que es, como un recuerdo eterno de su labor en las tierras del cacique Upar. ¡Gloria eterna, padre Juan Guinart!