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Superservicios alerta por distorsiones en precios de gas natural que golpean a usuarios residenciales

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La Superintendencia de Servicios detectó que el mercado opera sin criterios de costo-eficiencia y que los más vulnerables absorben las señales de escasez del sistema.

Los colombianos que reciben el gas por tubería en sus casas pagan, en promedio, mucho más que las grandes empresas por la misma molécula. Esta es la conclusión de un análisis que publicó este lunes 25 de mayo la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios (Superservicios), y que desnuda cómo se forman los precios del gas natural en Colombia entre 2020 y 2026.

El informe, titulado “Análisis de Formación de Precios del Gas Natural en Colombia: Mercados Primario, Secundario y Minorista”, se construyó con datos del Gestor del Mercado de Gas Natural y de 18 agentes productores del sector.

Sus hallazgos revelaron que los precios internos superan en un 199% el referente internacional Henry Hub, que es el indicador de referencia del gas en Estados Unidos y el termómetro global del mercado.

Por qué el gas colombiano cuesta casi el doble del precio mundial

El mercado del gas en Colombia funciona bajo un esquema de “libertad vigilada”. Eso significa que los productores y compradores negocian bilateralmente el precio, sin que exista una regulación que los obligue a anclar ese valor a los costos reales de sacar el gas del subsuelo colombiano.

En cambio, los agentes del mercado fijan sus precios tomando como referencia el costo del gas importado.

El resultado es que el gas que se produce aquí, con inversiones ya realizadas y costos de extracción propios, se cobra como si viniera de afuera.

Por eso, el superintendente de Servicios Públicos, Felipe Durán Carrón, aseguró que “los precios deben estar atados a los costos de producción”, repitiendo una exigencia que el presidente Gustavo Petro ha planteado directamente al sector.

El mercado secundario: donde los más pobres pagan más

Como lo explica el informe de la Súper, el sistema gasífero en Colombia tiene dos grandes espacios de compraventa: el mercado primario, donde los productores venden directamente; y el mercado secundario, donde los intermediarios revenden los excedentes de contratos a quienes no lograron asegurar suministro en el primer mercado.

Según la Superservicios, “el problema es que el precio en el mercado secundario es sistemáticamente más alto que en el primario. Y los que terminan comprando en ese mercado más caro son precisamente los usuarios de la llamada demanda regulada: hogares, pequeños comercios y pymes, es decir, quienes tienen menor capacidad de negociación”.

Durante 2026, los contratos interrumpibles en el mercado secundario alcanzaron un precio promedio de 13,08 dólares por millón de BTU, frente a 8,06 dólares en el mercado primario.

Los contratos firmes llegaron a 10,73 dólares en el secundario, contra 8,60 dólares en el primario.

Por ejemplo, en 2025, la demanda regulada pagó en promedio un 48,9% más que la demanda no regulada, grandes industrias y generadores eléctricos, por el mismo gas.

Por su lado, en 2026, esa brecha se moderó al 21,6%, pero no desapareció. Para Durán, esto revela un problema estructural: “Son los usuarios más vulnerables quienes absorben las señales de escasez del mercado mayorista”.

Colombia pasó de producir su propio gas a depender de importaciones

Detrás de esta distorsión de precios hay un cambio profundo en el suministro nacional, cuando Colombia pasó de la autosuficiencia, basada en los grandes campos de La Guajira y los Llanos Orientales, a un escenario de escasez creciente.

La Superservicios explicó que el factor de autosuficiencia (R/P, que mide cuántos años de reservas quedan al ritmo de producción actual) cayó a apenas 5,9 años en 2024.

Eso forzó al país a importar Gas Natural Licuado (GNL) en cantidades que hace pocos años eran impensables. Por ejemplo, las importaciones de GNL destinadas a la generación térmica crecieron un 2.546% en 2023 frente a 2022, un 164,6% adicional en 2024, y solo bajaron un 20,7% en 2025, gracias a las lluvias que redujeron la necesidad de termoeléctricas.

A esto se añadió un problema logístico, ya que toda la capacidad de importación de GNL del país depende de una sola terminal: la SPEC LNG de Cartagena, operada por la Sociedad Portuaria El Cayao.

Y de esa terminal, aproximadamente el 85% de su capacidad está comprometida con tres centrales termoeléctricas: Tebsa Termobarranquilla, Termocandelaria y Termoflores. Al sistema residencial y comercial, la demanda esencial, le quedan apenas 75 GBTUD (giga BTU diarios), una fracción del total.

La Superservicios también identificó una alta concentración del mercado. Tres empresas dominan la producción nacional de gas.

Ecopetrol controla el 63,15% de la producción. Le siguen Hocol con el 14,66% y CNEOG con el 5,79%. Esta concentración, señala el informe, incide directamente en la formación de los precios mayoristas y reduce la competencia real en el mercado.

Qué le pide Superservicios a la CREG

Con base en sus hallazgos, la Superintendencia formuló un paquete de recomendaciones regulatorias dirigidas a la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) y a otras entidades del sector. Los puntos centrales son:

-Precios atados a costos reales. Crear mecanismos regulatorios que obliguen a formar los precios del gas nacional con base en los costos reales de inversión, producción y operación, reduciendo la dependencia de referencias internacionales desconectadas de la realidad interna.

-Techo de precios en el mercado secundario. Establecer instrumentos que limiten el precio al que se pueden revender los excedentes contractuales, para que los usuarios regulados no terminen pagando las señales de escasez del mercado mayorista.

-Más capacidad de importación para la demanda esencial. Ampliar la disponibilidad de la terminal SPEC LNG para el suministro residencial y comercial, limitando la concentración actual en el respaldo de las termoeléctricas.

-Visibilizar el gas de refinerías. Incluir en las declaraciones oficiales de producción el gas que va a refinerías, un volumen que hoy opera fuera del mercado regulado y que, al incorporarse, aliviaría la presión sobre la demanda esencial.

-Más transparencia y competencia. Fortalecer los indicadores del Gestor del Mercado de Gas, con precios verificables, auditables y coherentes con los principios de eficiencia económica del régimen de servicios públicos.

-Diversificar la infraestructura de importación. Acelerar los proyectos de importación de GNL que Ecopetrol tiene en Buga, Coveñas y La Guajira, y reactivar las conexiones de transporte con Venezuela, para no depender de un solo punto de entrada al país.

-Eficiencia energética en grandes consumidores. Promover la sustitución del gas natural en sectores industriales y termoeléctricos donde sea técnicamente viable, para reducir la presión sobre la demanda agregada del sistema.

Protección explícita para usuarios vulnerables. Crear esquemas que garanticen a los usuarios residenciales, comerciales y pequeños industriales acceso prioritario al gas, y a precios costo-eficientes, en escenarios de escasez, de modo que no sean los primeros en sufrir restricciones de suministro cuando el sistema se estreche.

  • EL COLOMBIANO