El caso por la desaparición del menor Jhosuar David Mejía Gil, continúa generando consecuencias, incluso después de la condena impuesta a su madre, Angélica María Gil Blanco, en junio del año pasado.
Aunque actualmente se encuentra recluida en un centro penitenciario en Medellín, su participación sigue siendo determinante dentro del proceso que avanza contra su pareja sentimental, Sharol Adriana Arias Martínez, quien también permanece en centro carcelario.
En la más reciente audiencia, el testimonio de Gil Blanco ha cobrado relevancia por las inconsistencias que han marcado sus declaraciones desde el inicio de la investigación. Las autoridades judiciales han centrado su análisis en las múltiples versiones entregadas por la mujer, las cuales, según el ente acusador, han dificultado el esclarecimiento de los hechos relacionados con la desaparición del niño, ocurrida en mayo de 2024.
Durante el desarrollo del proceso, la Fiscalía ha expuesto cómo las primeras explicaciones ofrecidas por la condenada no coincidían con los elementos probatorios recaudados. Entre estas, una de las más relevantes fue aquella en la que aseguraba haber dejado al menor bajo el cuidado de su padre biológico, versión que fue descartada tras verificaciones técnicas y testimoniales.
Actualmente, la línea investigativa se concentra en establecer la posible participación de Arias Martínez, a partir de indicios que ubicarían a ambas mujeres en cercanías de la terminal de transporte de Valledupar el día en que se perdió el rastro del menor. Este punto se ha convertido en uno de los focos clave del juicio, en medio de un proceso que aún busca reconstruir con precisión lo ocurrido.
A casi dos años de la desaparición, el caso sigue sin resolverse, mientras la comunidad y familiares permanece a la espera de respuestas sobre el paradero del niño.