La implementación de la Cátedra de Urbanidad y Cívica en Colombia es considerada imperativa por iniciativas parlamentarias para fomentar hábitos de convivencia, respeto a las normas y sentido de pertenencia en los estudiantes de Educación Preescolar, Básica y Media.
El aspecto clave de esta implementación tiene un fundamento legal. Se basa en la Constitución Política de 1.991 ( Art. 41 ) que ordena la enseñanza de la Constitución y la instrucción cívica.
El objetivo es fomentar comportamientos que contribuyan al bienestar comunitario, el respeto por el espacio publico, el medio ambiente y la resolución pacífica de conflictos.
Esto representa un gran alcance y propone establecer esta formación como una cátedra obligatoria en instituciones públicas y privadas del País.
Colombia es muy importante para cimentar la sana convivencia ciudadana, el respeto mutuo y el cuidado del entorno, moldeando comportamientos eticos en las actuales y futuras generaciones.
Integrar estas normas de civismo y valores en currículo escolar y el hogar fomenta entornos de respeto, prepara para la vida adulta y contribuye a una sociedad más justa y pacifica, convirtiéndose en herramientas esenciales para la convivencia social y el desarrollo de la virtud.
La enseñanza de valores, la ética y las buenas costumbres se originan y cultivan en el seno del hogar siendo el ejemplo de los padres el pilar para el desarrollo, hábitos saludables, empatía y respeto en los niños.
Si bien el Colegio instruye, la formación del carácter, la moral y la convivencia social se arraigan desde la infancia en el entorno del hogar.
Dentro de los valores se inculca la honestidad, o ser honrado, el respeto a las normas, la puntualidad, la solidaridad, la responsabilidad, formalizando buenos modales enseñando hábitos como saludar, dando los buenos días, buenas tardes, buenas noches, pedir permiso, no estar presente en la conversación de personas mayores, presentar disculpas ante una falta o error cometido, sentarse bien en la mesa a la hora de comer, no hablar con la boca llena, no meter los codos en la mesa, usar correctamente los cubiertos, ceder el paso a las personas mayores cuando transitamos por la calle por andenes angostos, no gritar en la calle, respetar y ser cordial con los amigos y vecinos.
Es indudable que los padres son los primeros educadores y la base de la buena conducta de los hijos, su comportamiento reflejan las buenas costumbres trasmitidas.
Establecer estas normas de enseñanza desde la infancia ayuda a los niños a desarrollarse armónicamente tanto en casa como en la escuela y la sociedad y los prepara para el hombre de bien en el mañana.
*Analista