Diario del Cesar
Defiende la región

Una demostración de dolor de Patria

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Colombia volvió a movilizarse ayer dolida y con el corazón destrozado por la barbarie perpetrada por la organización terrorista del Eln al asesinar con el estallido e un carro bomba a 21 personas en la Escuela de Cadetes de la Policía ´General Santander´. Ha sido una demostración de dolor de Patria, de rechazo y condena absoluta de quienes nos quieren arrebatar la posibilidad de vivir en paz.

Si lo que los terroristas querían ver a un país unido, lo lograron. Esa es la manera en que una sociedad expresa su dolor, rechaza a los criminales y demuestra su apoyo a la civilización que representa la democracia, en contra de la barbarie del terrorismo que acaba vidas humanas y siembra destrucción como si con ello pudiera imponer sus atroces propuestas.

El atroz atentado del jueves pasado contra la Escuela de Cadetes de la Policía Nacional, al sur de la capital del país, que dejó 21 personas asesinadas y más de 60 heridas, no solo fue un golpe directo al corazón de la institucionalidad policial, sino a una afrenta imborrable a la totalidad de los colombianos. La inmediata y contundente condena nacional e internacional a los autores materiales e intelectuales de semejante acto de terrorismo que segó la vida de muchos jóvenes que se preparaban para ser oficiales de la Fuerza Pública, notificó una vez más que el país no se rendirá ante los violentos ni se dejará doblegar por la sinrazón de la violencia. No lo hizo durante seis décadas de embate subversivo y no lo hará ahora.

El alud de solidaridad con la Policía y las Fuerzas Militares se escucharon ayer desde todos los rincones del país, donde no hubo un colombianos, con las excepciones conocidas, que no repudiaran el terrorismo, enviando mensajes de pésame y acompañamiento a los afectados y la institución en general. Mensajes en donde se relievaba el hecho valiente y ejemplarizante de que a sus escasos años estos jóvenes hubieran optado por servir a los demás aún a costa de exponer sus propias vidas. El calificativo de “héroes” que muchos utilizaron para describir su vocación de servicio a la Patria no pudo ser más acertado.

Los que aún piensan que quienes acuden al terrorismo se merecen una oportunidad por la vía negociada para exculpar sus crímenes, se equivocan. Ahí tienen a un pueblo valiente y decidido que ayer salió a las calles de ciudades y municipios del país, donde marcharon para rendir homenaje a quienes perdieron la vida en la horrenda acción criminal. El mensaje fu además de apoyo y respaldo a la Fuerza Pública y que la sociedad no está dispuesta a tolerar ni ceder ante quienes insisten en segar las vidas de colombianos inocentes

Ahora bien. Los mismos de siempre han querido distraer la atención con una supuesta politización de la marcha. Esa era la excusa perfecta, primero para no asistir y segundo, dejar ver su odio visceral hacia un gobierno que apenas empieza y heredó entuertos como el de la farsa montada alrededor de una negociación que desde un principio se sabía que no iba a llegar a ninguna parte, como lo fue la iniciada con el grupo terrorista del Eln. Dejaron ver de manera detestable las rivalidades políticas, partidistas, ideológicas, sociales, económicas e institucionales. Y claro está, con un tinte de oportunismos, de intentos de manipular a la opinión pública y de tratar de sacar réditos electorales de cara a la cita en las urnas de octubre próximo.

Ya no es el momento para la duda y la polémica estéril, sino para hacer visible el compromiso nacional contra la barbarie. Al final, esa voluntad siempre prevalece por encima de la maldad que hoy representa el Eln. Esa maldad que es rechazada por toda la comunidad internacional y que reúne a muchos grupos que como ese se empeñan en mantener el terrorismo, la violencia y la destrucción como fuente de poder y de enriquecimiento, donde la vida no tiene valor y los ciudadanos son instrumentos a los cuales se les puede eliminar si se oponen.

Contra tales enemigos sólo caben la unidad, la solidaridad y la fortaleza que tenemos como Nación