Diario del Cesar
Defiende la región

Ejército denuncia asonada contra tropas en Jamundí, Valle del Cauca

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Cerca de 200 civiles fueron instrumentalizados por las disidencias para frenar los operativos militares. Una nueva asonada contra tropas del Ejército se registró en la tarde de este domingo en zona rural de Jamundí, Valle del Cauca, hecho que las autoridades atribuyen a una instrumentalización de las disidencias para afectar los operativos en la zona. En las imágenes compartidas por los uniformados, se aprecia como muchas de las personas que los rodean están encapuchados, otros con pañoletas y por su vestimenta y manera de hablar, presuntamente serían infiltrados del grupo ilegal. “Estos hechos serán puestos en conocimiento de la Fiscalía General de la Nación para que se adelanten las investigaciones y las acciones judiciales a que haya lugar, por posibles conductas punibles como asonada, concierto para delinquir y constreñimiento ilegal”, manifestó el Ejército. Igualmente, la Institución rechazó estas acciones que atentan contra el orden público y el cumplimiento de la misión constitucional de las tropas, que permanecen en el área con apego a los derechos humanos y al Derecho Internacional Humanitario. En lo corrido de 2026 se han registrado varias hechos de este tipo contra la Fuerza Pública en diferentes regiones de Colombia. Uno de los primeros casos del año ocurrió el 27 de enero de 2026 en El Plateado (Cauca). Ese día un grupo numeroso de personas atacó con piedras y bombas molotov una base provisional de la Policía. Las autoridades señalaron que la comunidad habría sido instrumentalizada por el frente Carlos Patiño de las disidencias de las Farc para confrontar a los uniformados. Posteriormente, el 13 de febrero de 2026 se registró otra asonada en zona rural de Jamundí, en el Valle del Cauca, específicamente en los corregimientos de La Ampudia y Timba. Aproximadamente 400 personas intentaron impedir el avance de operaciones militares de la Tercera División del Ejército, lo que generó bloqueos y cierre de establecimientos en la zona. Según las autoridades, el hecho habría ocurrido bajo presión de la estructura Jaime Martínez de las disidencias de las Farc. Otro episodio ocurrió el 17 de febrero de 2026 en el municipio de Curillo, en el departamento de Caquetá, durante una operación del Ejército contra la minería ilegal en la cuenca del río Caquetá. Mientras las tropas adelantaban acciones para inutilizar maquinaria utilizada en la extracción ilícita de oro, un grupo de civiles protagonizó una asonada que impidió continuar con la operación y la destrucción de más dragas. De acuerdo con el Ejército, la población habría sido presionada por integrantes de un grupo armado residual para obstaculizar la intervención militar. Estos hechos reflejan una tendencia registrada en varias regiones del país durante 2026, en la que comunidades participan en disturbios o bloqueos contra operaciones militares. Las autoridades han advertido que, en varios casos, las asonadas estarían relacionadas con la presión o instrumentalización por parte de grupos armados ilegales que buscan impedir operativos contra economías ilícitas como la minería ilegal o el control territorial en zonas estratégicas.