Diario del Cesar
Defiende la región

Los bancos de alimentos

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Es importante destacar la labor que vienen haciendo los llamados “Bancos de Alimentos” instrumentos creados por las curias diocesanas con el objeto de apoyar los planes de alimentación de las personas más vulnerables.

Según los resultados, el organismo en Bogotá entregó el año anterior 22.710.863 kilogramos de productos alimenticios, experimentando un crecimiento del 11,6% frente al año anterior.

Pero no es sólo el significado de la labor cotidiana que implica la identificación de las personas con las necesidades alimentarias, sino el trabajo que prestan ante las emergencias, principalmente derivadas de la ola invernal o de los periodos de extremo verano, en donde afloran las víctimas en medio del desastre, sin que existan otros medios de atención ante la sorpresiva tragedia.

Estos bancos de alimentos, los cuales vienen siendo apoyados decididamente por el cardenal Luis José Rueda, permiten que se recolecten productos de primera necesidad, no solo entre empresarios, sino también entre los ciudadanos comunes que se motivan para realizar sus aportes, permitiendo en la mayoría de los casos atenuar el hambre y las necesidades primarias.

Es importante resaltar la experiencia lograda, no solo en la logística de acopio de los productos, sino también en la conservación, y desde luego en el transporte y distribución, situación que permite asegurar una cadena que garantiza la efectividad del programa.

Ahora que ocurrieron las inundaciones en el departamento de Córdoba y otras regiones del país, el panorama revistió la conmoción nacional, ante la aparición de miles de personas que lo perdieron todo y se encontraron con un escenario de carencia absoluta de nutrición y de atención de necesidades básicas. El Banco de Alimentos jugó un papel muy importante en toda esta tragedia, en donde fue posible atender con toneladas de productos, las necesidades de la mayoría de damnificados, sin que hubiera sospecha de malos manejos o de inapropiados procedimientos.

Entidades como estas hay que fortalecerlas, pues prestan un servicio de enormes alcances y se garantiza no solo la transparencia en los objetivos, sino la garantía del cumplimiento de los mismos.

Iguales experiencias hay que crearlas en otros campos apremiantes, como en el de la salud y la distribución de medicamentos; en la vivienda, en donde ya tenemos la magnífica experiencia del Minuto de Dios que dirige en padre Diego Jaramillo, y también en lo que tiene que ver con la proporción de útiles escolares, así como también en vestuario y alberque para los desamparados.

Está demostrado que a veces lo público no funciona en estos casos y es necesario acudir a la experiencia probada, para que esos valiosos esfuerzos puedan cumplir con su objetivo. Cuando se garantiza la efectividad de los procedimientos, la gente colabora y lo hace con enorme satisfacción.

*Abogado