El Atlético de Madrid afronta un nuevo reto continental cuando reciba al Tottenham Hotspur en el estadio Metropolitano por la ida de los octavos de final de la Liga de Campeones de la UEFA, en un momento de alta exigencia por la acumulación de partidos en su calendario.
El equipo dirigido por Diego Simeone compite simultáneamente en Liga, Copa del Rey y Champions, situación que ha incrementado el desgaste físico y mental de la plantilla. En los últimos 37 días, el conjunto rojiblanco ha disputado once compromisos oficiales, casi el doble de los jugados por el club inglés en ese mismo periodo.
Pese a la carga, el Atlético mantiene un buen rendimiento competitivo. Viene de asegurar su presencia en la final de la Copa del Rey y el fin de semana logró una victoria clave ante la Real Sociedad que le permite seguir en la lucha por los puestos de privilegio en LaLiga, torneo dominado actualmente por el FC Barcelona.
Por su parte, el Tottenham llega con menor desgaste, ya que fue eliminado prematuramente de las copas locales y ha centrado su calendario en la liga inglesa y la competición europea. El equipo londinense busca salvar la temporada con una buena presentación internacional.
El duelo también estará marcado por la incertidumbre en torno al futuro de Antoine Griezmann. El delantero francés, máximo goleador histórico del club colchonero, ha sido vinculado recientemente con el Orlando City de la MLS, lo que ha generado rumores sobre una posible salida.
Atlético y Tottenham comparten además el deseo de saldar deudas históricas en la Champions, tras finales perdidas en años anteriores. Para los madrileños, avanzar de ronda significaría mantener viva la ilusión de conquistar el anhelado título europeo. / AFP