Diario del Cesar
Defiende la región

Un nuevo futuro

6

Así se denominó el encuentro de empresarios de Colombia y Venezuela para analizar la reactivación de la relación comercial, teniendo en cuenta la apertura política, la reactivación de la exploración petrolera, la normalización de las operaciones comerciales al levantarse las sanciones de la comunidad internacional, y por supuesto la demanda de bienes y servicios dentro de un esquema de inversión ascendente de grandes proporciones.

Sin duda un mundo de oportunidades, pues se trata de abrir el espacio venezolano que tiene el atractivo de poder manejar buen flujo de dinero, proveniente de la riqueza petrolera que posee, en donde se advierte el restablecimiento de la normalidad, lo que significa la aparición de compradores potenciales, entre ellos el propio Estados Unidos.

Colombia es el vecino natural, la única frontera que en realidad se puede activar, pues la otra existente, la de Brasil, queda a enormes distancias, debido a que lo separa la selva amazónica, imposible de estar en condiciones de acortar destinos.

Pero lo que nos llena de frustración es que Colombia no ha tomado nunca en serio la comunicación fronteriza con Venezuela, pues no ha sabido apreciar su potencial.

Las vías existentes, desde los distintos puntos, son en extremo deficientes, nunca han sido priorizados sus corredores; la más importante: la vía Bucaramanga-Cúcuta, está en un estado lamentable, pues a pesar de la definición de un corredor de doble calzada, y después de haber sido adjudicada a un contratista, éste se quebró, el contrato fue asumido nuevamente por el gobierno, quien anunció de inmediato su recorte, la eliminación de la doble calzada y el estancamiento total.

Fuera de eso siempre ha existido pereza para alcanzar verdaderos acuerdos de intercambio comercial y de transporte. Se trabajó durante 10 años en un posible documento marco, que fue todo un fiasco; fuera de eso la frontera duró cerrada mucho tiempo, cuando el gobierno del señor Maduro resolvió atravesar contenedores en los puentes que permitían la comunicación, constituyéndose un bloqueo casi total, pues el comercio quedó reducido a lo que se podía movilizar por las trochas.

Hoy vuelve a restablecerse el corredor, pero la perversidad de las autoridades aduaneras del vecino país, hace que funcionen las denominadas “Alcabalas” que son unos retenes que más bien parecen un instrumento de extorsión institucionalizado, pues a cualquier persona le exigen una coima por los productos que lleva consigo.

Un verdadero acuerdo implica voluntad política, acercamiento en las decisiones al sector privado, y un esquema que permita construir las verdaderas vías de integración, que faciliten el corredor del transporte, que acorten los tiempos y que se liberen los obstáculos de movilización.

El ministerio de Transporte debe ofrecer cuanto antes el diseño de una alternativa que llene este vacío y que abra una esperanza para nuestro empresariado exportador.

*Abogado