Diario del Cesar
Defiende la región

El enemigo está en casa

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Como se ha venido insistiendo a través del último año, la ampliación y el crecimiento de la cadena del narcotráfico son el gran enemigo de la paz en Colombia y la amenaza más grande a la estabilidad de la Nación. Y además, es el peor ejemplo de la ineficacia de las instituciones a causa del centralismo que no parece tener en cuenta las alarmas que se emiten en las regiones. Pero debemos reconocer que el enemigo está en casa. Y ese enemigo se llama la Corte Constitucional, la ´corte bacana´. El tribunal que con sus fallos avala fumar marihuana en los parques donde juegan los niños. La Corte que defiende el libre desarrollo de la personalidad, aun por encima de los derechos de los demás

Con las cifras que se reconocen en el Gobierno Nacional, ya es necesario aceptar que fracasó la política antidrogas, y que aunque se insista en el discurso que pretende cambiar su enfoque hacia una perspectiva de salud pública y a la despenalización, nuestro país vuelve a estar en grave riesgo. Llegar a las 200.000 hectáreas sembradas de coca que estima el Ministro de Defensa, o a las más de 240.000 de las cuales se habla en círculos enterados, no es otra cosa que un llamado para que el Gobierno actúe con decisión para evitar males peores.

Es que el aumento en el decomiso de cocaína no es más que el reflejo de lo que se está produciendo. Y además, el reconocer que llegaron los carteles mexicanos a manejar ya toda la cadena de producción y exportación, además de innumerables grupos que van desde el ELN hasta las bandas comunes, pasando por los disidentes de las Farc, denota la prosperidad del negocio que aprovechó a fondo las ingenuidades y la generosidad con los cuales se manejó la política de sustitución de cultivos.

Por eso, ya no es tiempo para detenerse en análisis sobre si los acuerdos con las Farc fueron claves en esa disparada, o si se debe mantener la suspensión de las fumigaciones y seguir la línea del Ministro que afirma que en el 2023 se logrará bajar en un 50% su estimativo conservador. Más aún, cuando la venta y el consumo internos han llegado a volúmenes alarmantes

El Presidente Duque ha dado muestras de no temblarle la mano al momento de tomar decisiones para detener el crecimiento y la expansión del narcotráfico en Colombia. Allí está una de las claves de los graves problemas que viven la Nación. Y enfrentar esos problemas con el imperio de la Ley es el camino correcto. Fumigar con glifosato los cultivos ilícitos es un asunto de Estado y de seguridad nacional. Por lo tanto debe consultarse con nadie, ni mucho menos con organismos de tendencias ´mamertas´ que van en contravía del clamor nacional.

Combatir el porte y consumo de drogas en los espacios públicos es un deber de la Policía y de cualquier otra autoridad por mandato de Ley.

La guerra al microtráfico, a los jíbaros y toda la cadena productiva debe ser una prioridad para el Gobierno que debe emplear todos los recursos legales, y todas las herramientas posibles para erradicar ese maldito mal que carcome a nuestros niños, adolescentes, jóvenes e incluso a los adultos.

Estamos convencidos que la sociedad entera apoya de manera decidida las acciones que emprenda el Gobierno en esos frentes.