Con templos llenos desde las primeras horas del día, la comunidad católica de Valledupar vivió el Miércoles de Ceniza como el punto de partida de la Cuaresma, un tiempo litúrgico marcado por la reflexión, la penitencia y la preparación espiritual hacia la Semana Santa.
Las parroquias de la Diócesis de Valledupar iniciaron su programación desde las 5:30 de la mañana con varias eucaristías, manteniendo abiertas las puertas de los templos durante toda la jornada para facilitar la asistencia de los fieles que acudieron a recibir la ceniza, símbolo de humildad y recordatorio de la fragilidad humana.
La tradición, que tiene raíces en los primeros siglos del cristianismo, recuerda al creyente su origen y su destino, aludiendo a los textos bíblicos que evocan que el ser humano fue formado del polvo y a él volverá. La ceniza, elaborada a partir de vegetales, especialmente de palma, se impone en la frente como un gesto de conversión interior y compromiso espiritual.
En distintas iglesias de la capital cesarense, entre ellas la Catedral Ecce Homo y la parroquia María Rosa Mística, se celebraron misas durante la mañana y la tarde para abarcar a la mayor cantidad de feligreses. La jornada también se extendió a colegios, centros de salud y espacios públicos, acercando el rito a quienes no podían acudir a los templos.
El padre Jhon Jairo Pérez Zamora, párroco de la iglesia María Rosa Mística, explicó que el Miércoles de Ceniza marca el inicio de un periodo de introspección.
“Es un tiempo de reflexión; la cruz de ceniza es señal de penitencia, entrega y oración. En esta Cuaresma Jesús se manifestará por el amor que tiene a la humanidad”, afirmó.
Por su parte, el padre Iver de La Cruz, párroco de la Catedral Ecce Homo, señaló que la Cuaresma invita a los creyentes a vivir cinco pilares espirituales: la escucha de la Palabra de Dios, la oración, el ayuno, la penitencia y la caridad. Según explicó, estas prácticas buscan fortalecer la vida interior y promover una transformación personal basada en la fe y la solidaridad.
Asimismo, el padre Luis Alfredo Fragoso, reiteró que el Miércoles de Ceniza no es solo una tradición católica, es el momento justo para que los fieles se dispongan a aceptar cambios en su vida. “Es volver a empezar con Dios en el corazón y dispuesto a recibir sus bendiciones a través de conductas que lleven a una verdadera transformación”, aseguró.
TESTIMONIOS DE FE
Entre los asistentes, muchos destacaron el significado personal y familiar de esta fecha. Rosa Guerra, feligresa, aseguró que el inicio de la Cuaresma representa un momento clave para reencontrarse con Dios. “Es el tiempo de reflexionar y de orar para hacer las cosas bien”, expresó.
De igual forma, Nieves Acosta, quien acudió con su esposo e hija, comentó que madrugar para recibir la ceniza es una tradición que se ha mantenido por generaciones en su familia. “Representa fortalecer la relación con Dios y reafirmar los valores que nos enseñaron en casa”, dijo.
UN TIEMPO DE CAMBIO
La Iglesia católica define la Cuaresma como un periodo de preparación hacia la Pascua, centrado en la conversión y la austeridad. Más allá del rito externo, el gesto de la ceniza simboliza la necesidad de la misericordia divina y el compromiso de renovar la vida espiritual.
Con la masiva participación de los fieles, Valledupar dio así la bienvenida a cuarenta días de recogimiento que, para los creyentes, representan un camino de reconciliación, esperanza y renovación interior.