En un país sin estaciones como Colombia, las colecciones de moda no se moverán por calendario sino por territorio.
Se trata de la tendencia que se impone para este año en Colombia donde las regiones como Andina, Caribe, Pacífico, Orinoquía y Amazonía interpretarán tendencias desde la temperatura real con capas ligeras en la capital, fibras frescas en la región Caribe, siluetas amplias que conviven con transporte público, caminatas largas y territorios donde el color no es lujo, es lenguaje emocional.
“La moda este año no será gobernada por temporadas sino por decisiones de compra conscientes, en las que vestir mejor y no comprar más, solo lo necesario, será la regla del estilo para todos”, afirmó la docente Natalia Mellizo Salinas, del programa de Diseño de Modas de Areandina en Bogotá.
Esa lectura desmonta la idea de estrenar por estrenar. “El estilo no es un uniforme importado, es una narrativa cotidiana que mezcla telar, biodiversidad y practicidad; 2026 es la validación del origen, no solo de la vitrina”, dijo la docente.
Y agregó, “la tendencia que no cruza al bolsillo de las personas no es tendencia, es ornamento”. Y remató con una frase que concentra el enfoque del año: “El verdadero lujo colombiano es combinar sin cambiar la identidad, no reemplazar el armario, sino reescribirlo con intención”.
La influencia cultural latinoamericana y local se verá en cada tejido, puntada y accesorio. Las marcas que dominan conversación en el continente ya no silencian su origen: lo expanden. Las colaboraciones creativas entre moda urbana y artesanía textil intensifican narrativas que nacen en ferias como Inexmoda, donde diseñadores emergentes convierten insumos nativos en piezas de conversación urbana.
Las siluetas amplias seguirán siendo norma: blazers sin rigidez, pantalones acampanados de tiro alto, camisetas fluidas y faldas sin estructura rígida serán la base combinable para cualquier presupuesto. La comodidad no es un adjetivo, es un estándar en el uso urbano colombiano que convive con jornadas laborales extensas, climas impredecibles y recorridos largos entre universidades, oficinas y transporte público.
En esta tendencia, lo ¨verde” no será producir de más con etiqueta sostenible, será conservar lo que ya existe con intención y desperdiciar menos en la cadena del clic.
Los materiales del futuro aparecen en conversación sectorial: fibras como biotextiles derivados del maíz, PET reciclado y el cáñamo son apuestas sostenibles del continente, según WGSN.
Ese matiz aterriza la discusión al gasto real: en digital, “devolver es un impuesto silencioso que la gente paga por no verificar; tal vez el producto no es caro, el proceso si es costoso cuando no se comprueba la talla antes del clic; ahí la IA debe ser servicio, no vitrina”, afirmó.
Por eso, los probadores virtuales impulsados por realidad aumentada e inteligencia artificial, hoy usados por gigantes globales como Gucci, Farfetch y Farfetch, se convertirán en el mapa de compra estándar para reducir errores silenciosos de gasto como transporte, devoluciones o desistimientos logísticos. 2026 será un año donde comprar en línea exigirá menos incertidumbre y más confianza del usuario.
“También veremos un auge en impresión 3D para accesorios: facilitará prototipos de intención y muestras sin incurrir en producción de muestra física, reduciendo residuos textiles. Filamentos reciclados y soluciones biodegradables para accesorios estarán en expansión local como insumo de diseño emergente”, aseguró Mellizo.
Finalmente, mientras la sostenibilidad permea la cadena de valor, la personalización tomará fuerza como hábito del comprador que ya no quiere formalidad silenciosa. El usuario intervendrá sus prendas: parches, bordados y acentos DIY inspirados en biodiversidad del país.
Igualmente, la regla 80/20 será la brújula del clóset: conservar el 80 % del armario base y mover el 20 % a intención con accesorios acento. Las prendas que debe conservar hoy seguirán salvando el armario: camiseta blanca o negra, jean recto claro u oscuro, blazer arena o gris, camisa clásica sin rigidez.
“Invertir en un accesorio amarillo mantequilla o una mochila hecha en telar puede salvar 10 compras impulsivas; comprar con proceso, no con impulso, será la regla del clóset 2026 en Colombia; eso reduce ansiedad, tiempo, devoluciones y gasto innecesario”, concluyó.
- colprensa