Diario del Cesar
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VIDEO I “Te metiste con Dios”: Ana del Castillo arremete contra Petro tras polémica frase sobre Jesús

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La controversia nacional sigue tras una afirmación del presidente Gustavo Petro sobre Jesucristo, que generó reacciones inmediatas en sectores religiosos y en la opinión pública, y provocó una fuerte respuesta de la cantante vallenata Ana del Castillo.

Durante una reflexión de carácter personal y político, el mandatario señaló que no utiliza el término “Jesucristo” por su origen griego y afirmó que Jesús fue un hombre de luz, revolucionario y de amor. En ese contexto, sostuvo que “sin amor no podría existir” y sugirió que Jesús “hizo el amor”, incluso planteando la posibilidad de una relación con María Magdalena.

Las declaraciones causaron rechazo en amplios sectores de creyentes. Una de las respuestas más visibles fue la de Ana del Castillo, quien utilizó sus redes sociales para expresar su indignación y cuestionar duramente al jefe de Estado. En un video que rápidamente se volvió viral, la artista aseguró no avergonzarse de su fe y afirmó sentirse en la obligación de pronunciarse públicamente.

“Yo no me avergüenzo de Cristo, yo soy hija de Cristo. La gente dice que no puedo hablar, pero voy a hablar”, expresó la cantante, antes de dirigirse directamente al presidente, a quien acusó de blasfemar y de haberse “metido con Dios”, advirtiendo que ese tipo de afirmaciones tienen consecuencias.

Ana del Castillo también cuestionó la base bíblica de lo dicho por el mandatario y recordó que, a su juicio, las Escrituras no pueden ser interpretadas ni modificadas a conveniencia. “¿Dónde dice la Biblia que Jesús hizo el amor con alguien?”, preguntó, señalando que no se puede cambiar “ni una tilde ni una coma”.

La polémica trascendió las redes sociales y llegó a escenarios institucionales y religiosos. Iglesias católicas y cristianas expresaron su rechazo a las palabras del presidente, mientras el debate se amplificó en plataformas digitales y espacios de opinión.

El episodio reaviva la discusión sobre los límites entre la libertad de pensamiento de los funcionarios públicos y el respeto a las creencias religiosas en un país mayoritariamente creyente, en medio de un clima político ya marcado por la polarización.