Diario del Cesar
Defiende la región

Dos mujeres cesarenses entre las víctimas de la tragedia aérea

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El dolor se extiende por todo el departamento del Cesar, luego del accidente de la aeronave de Satena, ocurrido la tarde del miércoles, en zona rural de La Playa de Belén, Norte de Santander, que dejó 15 personas fallecidas y ningún sobreviviente.

Entre las víctimas se encuentran dos mujeres ampliamente apreciadas en sus comunidades. La abogada vallenata Maira Alejandra Avendaño Rincón, oriunda del barrio La Guajira, reconocida por su trabajo en defensa de los derechos de la mujer y por integrar el equipo jurídico del representante Diógenes Quintero.

Fue egresada del programa de Derecho de la Universidad Popular del Cesar, UPC; especialista en Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, por lo que había consolidado una trayectoria por la defensa de víctimas del conflicto armado y protección humanitaria. Asimismo, tenía la capacidad para promover el diálogo entre la sociedad civil y el Estado.

María Luque, tía de la abogada, manifestó que Maira Alejandra, quien hoy estaría cumpliendo 48 años, estaba trabajando desde hacía diez años con el Consejo Noruego para Refugiados, regresaba de una misión, ella varias veces había pasado por esos percances durante sus traslados en avión. “Era una gran mujer, defensora de los más necesitados, luchaba por los derechos de la mujer”, dijo la familiar entre lágrimas y acompañada de vecinos y amigos que se unen al dolor de la familia vallenata.

Relató además que durante varios años trabajó para la  organización, vivía viajando a varias partes del mundo, el tiempo le impedía compartir con frecuencia con la familia. “Los designios de Dios son impostergables, ella hacía como seis meses sufrió un accidente en carretera, afortunadamente no fue nada grave; pero ahora ocurre esta tragedia, perdimos a una mujer luchadora”.

“GRACIAS HASTA EL CIELO”

Carmen Rivera, líder de la Red Párala Ya, Nada Justifica la Violencia contra las Mujeres, lamentó la muerte de la abogada a quien calificó como una profesional del derecho que siempre hizo frente a la violencia de género. “Tenemos tristeza, el corazón roto. Fue una buena mujer, nos apoyó mucho en nuestra lucha para la cual siempre pedía que denunciáramos porque no toleró el maltrato hacia las mujeres. La recordaremos siempre y le damos gracias de aquí al cielo, por su compromiso”.

Maira Alejandra estaba casada con un médico veterinario y residía en Ocaña, Norte de Santander.

Otra de las cesarenses víctimas de la tragedia aérea, fue la comerciante María Torcoroma Álvarez Barbosa, oriunda del municipio de Río de Oro, donde es recordada por su tradicional restaurante ubicado en el Parque El Tigre.

A través de un acuerdo de duelo, la Alcaldía de Río de Oro expreso: “Nos unimos al dolor que hoy embarga a sus hogares y elevamos una voz de acompañamiento en este difícil momento”.

Ambos cadáveres serán trasladados a su tierra natal, para su cristiana sepultura.

Mensajes de solidaridad, homenajes y actos religiosos se han multiplicado en ambos municipios, donde hoy predominan el luto y el recuerdo de dos mujeres que dejaron una huella profunda en la vida social del Cesar.

LA TRAGEDIA

Como se recordará, el avión cubría la ruta Cúcuta–Ocaña cuando se precipitó en la vereda Curasica poco después del mediodía. En el siniestro también perdieron la vida el congresista Diógenes Quintero Amaya, el candidato Carlos Salcedo, otras once personas y los dos tripulantes.

Entre tanto, las autoridades aeronáuticas continúan con las investigaciones para esclarecer las causas del accidente del avión Beechcraft 1900 de la aerolínea Satena, matrícula HK-4709.

La aeronave tenía previsto aterrizar en el aeropuerto Aguas Claras a las 12:10 del mediodía. Sin embargo, el último contacto con la torre de control se registró a las 11:54 a. m., minutos antes del impacto.

Una de las principales hipótesis que manejan las autoridades apunta a las difíciles condiciones meteorológicas de la zona en el momento del accidente. Testigos aseguran que una densa niebla cubría las montañas, reduciendo de forma considerable la visibilidad. El campesino Libardo Ascanio, uno de los primeros en llegar al lugar, relató que el avión habría intentado maniobrar entre la neblina antes de precipitarse. “Ellos trataron con la niebla y pasaron un filo, y yo creo que vinieron abajo. Con una falla, si no sube, nada”, expresó.

Otra versión surgida entre algunos habitantes de la zona señala una posible falta de combustible, debido a que tras el impacto no se registraron explosiones. Según esta hipótesis, el avión habría tenido un consumo excesivo o insuficiencia de gasolina.

No obstante, esta teoría ha sido considerada preliminar y poco respaldada por las autoridades, que insisten en esperar los resultados técnicos de la investigación forense y del análisis de la aeronave. De acuerdo con la Aeronáutica Civil, el Beechcraft 1900 fue fabricado en 1995 y acumulaba cerca de 32.000 horas de vuelo. Sus motores registraban 28.000 y 31.000 horas respectivamente, y contaba con la documentación y permisos de operación al día.