El vil asesinato de un padre y su hijo, en la vereda La Paz, zona rural de Pailitas, reavivó las advertencias que desde hace meses pesan sobre el sur del Cesar por el alto riesgo de violencia asociado a la presencia de grupos armados ilegales y economías ilícitas.
El hecho ocurrió cuando las víctimas, el ganadero Óscar Arévalo y su hijo Juan Daniel Arévalo, se dirigían a su finca y motivó la realización de un Consejo Extraordinario de Seguridad, en el que autoridades civiles, fuerza pública y organismos de control revisaron el cumplimiento de las alertas tempranas emitidas por la Defensoría del Pueblo para esta región.
El alcalde de Pailitas, Alexander Toro, señaló que Pailitas ya figuraba dentro de los territorios con mayor vulnerabilidad, debido a su ubicación en un corredor estratégico que conecta con Pelaya, Curumaní y Zapatosa, zonas donde se ha advertido el tránsito de estructuras armadas, el hurto de hidrocarburos y disputas por el control de áreas rurales.
“Estas alertas no son nuevas. Desde hace tiempo se viene advirtiendo el riesgo que enfrenta el municipio y la necesidad de fortalecer la presencia institucional en sectores rurales”, indicó el mandatario.
Según la fuerza pública el hecho violento estaría relacionado con acciones contra infraestructura de transporte de combustible que atraviesa la zona, una problemática reiteradamente señalada en los informes de riesgo. No obstante, dos civiles terminaron siendo víctimas en medio de estos hechos.
Para las autoridades locales, este crimen confirma que los escenarios advertidos por los organismos de control siguen vigentes y que las medidas preventivas no han sido suficientes para evitar tragedias.
Durante el Consejo de Seguridad se insistió en la urgencia de convertir las alertas tempranas en acciones concretas de protección, mayor control territorial y acompañamiento permanente a las comunidades rurales.