Diario del Cesar
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Atentado en Pailitas estaría dirigido a tropas del Ejército

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El atentado con explosivos, ocurrido en zona rural del municipio de Pailitas, que cobró la vida del ganadero Óscar Arévalo y su hijo Juan Diego Arévalo, ambos oriundos de Ocaña, Norte de Santander, se perfila, según las autoridades, como una acción armada que presuntamente tenía como objetivo a unidades del Ejército Nacional que desarrollan operaciones de control territorial en este corredor del sur del Cesar.

Información suministrada por la Primera División del Ejército y la Décima Brigada, revela que en el sitio fue ubicado un cilindro cargado con material explosivo, el cual habría sido activado de manera remota al paso del vehículo en el que se movilizaban las víctimas. De forma preliminar, el ataque es atribuido al frente Camilo Torres Restrepo del ELN, estructura con presencia en esta zona.

El general Jorge Ricardo Hernández, comandante de la Décima Brigada del Ejército, explicó que inicialmente se reportó una fuerte detonación y posteriormente se confirmó que un automotor civil había sido alcanzado por la explosión. Las autoridades reiteraron que las víctimas no registraban antecedentes judiciales y eran reconocidas como productores agropecuarios de la región.

De acuerdo con fuentes militares y de inteligencia, este sector de Pailitas y límites con Tamalameque, es considerado corredor estratégico por el tránsito de tropas, la cercanía a infraestructura energética como el poliducto Pozos Colorados y la presencia de economías ilegales asociadas al hurto de hidrocarburos, minería ilícita y redes que abastecen actividades criminales en zonas como el Catatumbo y el sur de Bolívar.

El Ejército señaló que el atentado no estaba dirigido contra civiles, pero sí representó una grave violación al Derecho Internacional Humanitario al haberse ejecutado en una vía utilizada por la población. Las autoridades indicaron que el ELN ha recurrido a este tipo de artefactos para atacar a la Fuerza Pública y ejercer control territorial, en medio de prácticas de extorsión a finqueros y comerciantes.

Tras los hechos, se reforzó el despliegue militar en el área con unidades antiexplosivos, patrullajes permanentes y labores de rastreo, con el fin de descartar la presencia de más artefactos y dar con los responsables del ataque.

 

Eran conocidos en la zona

El personero municipal de Pailitas, José Mario Meneses Duarte, calificó lo ocurrido como un acto de barbarie y confirmó que las víctimas eran ampliamente conocidas en la zona por su actividad agropecuaria y se desconoce si habían recibido algún tipo de amenazas. Informó además que se realizó un Consejo de Seguridad extraordinario, donde se analizaron las hipótesis del caso y se definieron acciones urgentes para fortalecer la protección rural.

Por su parte, el secretario de Gobierno municipal, Luis Carlos Baute, reiteró que todo apunta a que el objetivo del atentado era la Fuerza Pública y no los civiles afectados, aunque las investigaciones continúan en curso. Señaló que el ambiente en la zona es de tensa calma, con temor entre los habitantes y acompañamiento permanente de las autoridades.

A pesar de las operaciones militares en curso y de las alertas tempranas emitidas por organismos de derechos humanos en distintos municipios de la región, líderes sociales insisten en la necesidad de una presencia institucional integral y sostenida que no se limite al componente armado, sino que incluya inversión social, vías, servicios básicos y protección efectiva para las comunidades campesinas.

La gobernadora del Cesar, Elvia Milena Sanjuán, rechazó el ataque con explosivos contra la población civil en zona rural de Pailitas. Por ello, ha solicitado al Ejército y la Policía Nacional, fortalecer la línea investigativa y dar con los responsables del ataque. “Resulta vital el trabajo articulado con la comunidad, para evitar nuevos hechos como estos en el Cesar”, manifestó a través de su cuenta en X.

 

Lo llamaron a ver un ganado enfermo

La pregunta que muchos se hacen sobre las razones por las cuales el ganadero y su hijo, estudiante de Psicología, circulaban por esa zona en horas de la noche del sábado, fue aclarada por Richy Carvajalino, cuñado y tío de las víctimas, quien aseguró que Óscar había acudido a su finca luego de recibir una llamada en la que le indicaban que tenía un ganado enfermo.

Juan Diego decidió acompañarlo, porque iba a diligenciar la vacuna contra el Covid-19, que era un requisito que le estaban exigiendo para la graduación en la universidad.

“Óscar y Juan Diego eran personas buenas, que luchaban por cumplir sus sueños. Fue una escena dantesca, muy doloroso llegar a un sitio así a buscar los cadáveres y conseguirlo esparcido de un lado a otro. La violencia ha tocado a esta familia en dos oportunidades, hace un tiempo un hermano de Óscar fue asesinado por grupos armados en Pelaya, Cesar. Por ello, no descartan abandonar la región debido a los actos de violencia que se han presentado en los últimos meses”, aseguró entre lágrimas.