Diario del Cesar
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“Debemos enseñarle a los jóvenes a ver cine colombiano”: basile

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A pocos días de recibir el máximo premio que entrega el Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias (Ficci), el que lleva el nombre de uno de sus grandes amigos, Víctor Nieto, en 2019 Salvo Basile no se cambiaba por nadie.

Decía que estaba disfrutando de esos “minutitos de fama”,  pero en realidad, tanto en Cartagena como buena parte de Colombia, siempre fue reconocido por su gran aporte a la industria audiovisual del país.

En esos días, en pleno Ficci, Basile habló con Colprensa sobre el Premio Víctor Nieto a toda una vida, en la edición 35 de los Premios India Catalina, la industria y su vida en Cartagena.

NOCHES DE CARTAGENA

– ¿Quién fue Víctor Nieto para Salvo Basile?

Víctor Nieto fue un maestro de vida. Realizó por 50 años el Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias sin un centavo, porque la verdad, luego vinieron las ayudas del gobierno y de la empresa privada, pero siempre vivió al límite, con poco dinero hizo maravillas.
Hoy siguen el legado de Víctor con una entrega total.

Uno no tiene idea de lo complejo que es realizar un festival de esta magnitud.

 

-¿Trabajaron juntos en el Ficci?

Lo conozco bien por tantos años que acompañé a Víctor y él nunca perdía la calma. Creo que sólo lo vi furioso un par de veces en la vida, de resto, él siempre estaba pensando en cómo solucionar la siguiente dificultad. El cine colombiano le debe mucho a Víctor.

Lo acompañé por un buen tiempo y estuve involucrado de lleno por muchos años con la organización del festival, pero básicamente puedo decir que lo que hacía era ser amigo de él.

– ¿Cómo ve actualmente el festival?

Hoy en día el festival es otra cosa. Lo de Víctor era un gran festival, pero era una cosita en comparación a lo que hacen hoy con periodistas de todo el mundo, una gigante oferta de películas en participación. Lo de hoy es un festival tipo Toronto o Cannes, que son festivales sin alma, pero para nuestra fortuna, el alma de Cartagena se beneficia mucho.

Todos los grandes invitados que llegan al Ficci se impresionan de la frescura y la belleza de las locaciones, además la falta de estrés, lo que le da una característica especial al festival. Un gran festival que guarda el alma que le dejó don Víctor Nieto, profundo pero también rumbero.

– En un momento de gran cambio de la industria del cine…

Ya la industria cambió. Yo, que soy de otra generación, veo películas hasta en mi teléfono desde hace tiempo. Ahora, con lo de ‘Roma’ en Netflix, es un momento de cambio que la industria debe aceptar y ver cómo se reinventa, no le queda de otra, no puede ir en contra de la corriente.

Recuerdo una ocasión en el festival que realizamos dos proyecciones de películas que nos enviaban la señal directamente desde Brasil, lo cual es maravilloso.

– ¿Cómo ve el cine colombiano en la actualidad?

Tu vas a los festivales de Venecia, Cannes o Berlín y la gente de la industria ya distingue el cine colombiano. Allí se han ganado premios en los principales festivales del mundo, hasta en el Sundance, yo tengo un premio con ‘Águilas no cazan moscas’ por parte del jurado panamericano. A donde tu sales el cine colombiano es considerado.

Solo aquí, y esa es mi rabia, que siguen dando plata para hacer películas que luego abandonan en la boca del horno, porque cuando se lanza la película ya no hacen nada para promocionarla. Grandes películas, galardonadas internacionalmente, hacen menos de cien mil espectadores, mientras que toda la audiencia se la llevan las películas de Hollywood que nos tiene esclavizados.

Debemos desarrollar una estrategia para crear público, debemos enseñarle a los jóvenes a ver cine colombiano, lo cual se hace con dinero y viendo el cine como un producto que se puede vender. A mí el cine colombiano me cae bien, me agrada, puede seguir creciendo y madurando, pero ya no es imperfecto.

– ¿Y la fundación? *

Presido una fundación llamada ‘Corazón contento’, que es una guerra contra el hambre y en Cartagena tenemos centro comunitarios y logramos donaciones.
Ahora, cuando me piden fotos en la calle, yo la doy siempre y cuando me den una libra de arroz y sólo esta semana llevo unas 80.

/colprensa