Año Jubilar concluyó en Valledupar con mensaje de fe, santidad y paz
Con una solemne Eucaristía celebrada en la Catedral Ecce Homo, la Diócesis de Valledupar clausuró el Año Jubilar de la Esperanza. La celebración fue presidida por monseñor Jesús Torres, obispo de la Diócesis de San José del Guaviare, quien invitó a la comunidad diocesana a agradecer a Dios por el camino recorrido y a comprender que, aunque el Jubileo llega a su fin, la misión de la Iglesia continúa abierta y vigente.
Durante la homilía, monseñor Torres destacó que el Año Jubilar fue un tiempo especial de gracia, encuentro y renovación espiritual para la Iglesia local. Recordó que la vivencia de los signos jubilares, las peregrinaciones, la celebración de la Eucaristía, el sacramento de la reconciliación, la indulgencia plenaria y el encuentro fraterna, fortaleció la fe y la comunión entre parroquias, movimientos, familias y comunidades.
La Catedral Ecce Homo fue resaltada como el principal lugar de peregrinación durante este tiempo, al acoger a niños, jóvenes, adultos mayores, enfermos, personas en condición de pobreza y comunidades enteras que llegaron como pueblo peregrino a la fuente de la misericordia de Dios. Este caminar conjunto permitió a la diócesis reconocerse como una gran familia unida en la fe.
El obispo subrayó que el Jubileo también hizo visible el rostro de los más frágiles, recordando que la esperanza cristiana se fortalece cuando se mira y acompaña al hermano necesitado. En este sentido, señaló que la Iglesia está llamada a ser signo de cercanía, consuelo y comunión en medio de la realidad social del territorio.
A la luz del Evangelio de la Sagrada Familia de Nazaret, monseñor Torres presentó varios signos de esperanza para la vida cristiana actual, entre ellos el llanto de un niño como anuncio de futuro, la figura de San José como ejemplo de confianza y capacidad de soñar, la huida a Egipto como camino de prudencia y salvación, los visitantes inesperados como expresión de la providencia divina y el canto de los ángeles como invitación a vivir la fe con alegría y gratitud.
En la parte final de su mensaje, el prelado exhortó a la diócesis a mirar hacia adelante y a soñar como Iglesia después del Jubileo, proponiendo tres grandes desafíos: el deseo de santidad como horizonte personal y comunitario, el ardor misionero para salir al encuentro de los demás y la construcción de la paz desde corazones reconciliados y comprometidos con el perdón y la unidad.
Encomendados a la Santísima Virgen María, Madre de la Esperanza, los fieles de la Diócesis de Valledupar renovaron su compromiso de seguir caminando con fe, valentía y alegría, llevando a Cristo a todos y siendo testigos vivos del amor de Dios en medio del mundo.