Diario del Cesar
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Trump traza el camino para reelegirse en 2020

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Cuando Donald Trump, presidente de Estados Unidos, le ganó las elecciones a Hillary Clinton en 2016, celebró su triunfo con un discurso en compañía de Barron, su hijo menor, y Mike Pence, vicepresidente que lo ha acompañado en estos más de dos años en la Casa Blanca.

Vestía corbata roja que realzaba en su traje blanco y negro. Con Pence a su derecha, Barron a su izquierda y banderas del país a su espalda prometió que este periodo sería tiempo de todos, “de nosotros para estar juntos como pueblo unido”, seguido por su emblema: hacer a América grande otra vez.

Esa misma premisa, su vicepresidente y Melania Trump, primera dama, lo acompañarán de nuevo este martes en Orlando, Florida, cuando lanzará su campaña a la reelección para noviembre de 2020. Una carrera de año y medio con la que pretende conseguir cuatro años más en la Casa Blanca y en la que comienza con la delantera.

A las puertas de 2020

Era un martes 16 de junio de 2015 . El ahora presidente descendió con su familia la escalera de la Trump Tower en la Quinta Avenida de Nueva York, alardeó de su “inmensa riqueza” y anunció su aspiración política para hacer al país “grande” de nuevo. Así, un magnate televisivo pasó a ser candidato a la Casa Blanca.

Pocos creyeron que ganaría: un hombre sin experiencia política, con escándalos y una irreverencia característica pretendía suceder a Barack Obama. Pero su promesa de un muro en la frontera, generar más empleos y mejorar la economía convenció al 47 % de los sufragantes, lo que le significó 360 votos electorales y su asiento en el despacho oval.

Las condiciones están a su favor. Estados Unidos tiene cultura de reelección. De sus últimos cinco antecesores, solo uno, George H. W. Bush (padre) no fue reelecto porque la recesión y las dudas sobre el rol de Washington en la Guerra del Golfo le jugaron en contra. Entonces, el republicano entregó el mando a Bill Clinton.

Listo para la reelección

“Trump tiene el terreno abonado, pero no hay nada asegurado. El desempleo es bajo, el Fondo Monetario Internacional proyecta un buen crecimiento y cuenta con índices positivos de popularidad”, afirma Cristian Rojas, director de Ciencias Políticas de la U. de la Sabana.

Su partido no quiere darle competencia. Ronna McDaniel, presidenta del Comité Nacional Republicano, sugirió a la colectividad no aspirar a las primarias. “Tienen derecho a presentarse y perder horriblemente”, dijo desde finales de febrero.

Parece que no conseguirá, por ejemplo, construir su apetecido muro en la frontera sur, pero sí va ganando la puja con el gobierno de México para que se frene la migración, hay empleos y la economía va bien (ver infografía), a pesar de las tensiones comerciales con China.

Trump se hizo popular con la promesa de fortalecer al país como potencia mundial y con una ideología nacionalista. Y justo eso es lo que su discurso fortalece en los últimos días. No en vano que sus pujas contra lo que considera una amenaza externa –la expansión china, la influencia de Rusia en Latinoamérica, la migración no calificada y países con armas como Irán y Corea del Norte– un intento de relegitimación como potencia mundial.

Es un nacionalista. Esta era una lectura que se tenía desde 2016 y que se confirmó en octubre del año pasado, cuando se declaró como tal, y, como lo señaló la revista Forbes, fue un factor clave para su triunfo. Solo falta su contrincante demócrata.

División en el otro bando

Hay 23 precandidatos que le quieren hacer frente. Entre ellos Joe Biden, exvicepresidente de Obama; Bernie Sanders, senador Elizabeth Warren, senadora; y Kamala Harris, también legisladora. De ese grupo, Biden, de 72 años, y Sanders, de 77, son realmente conocidos.

Biden tiene a favor el anhelo que quedó del mandato de Obama y el respaldo de este a su campaña. Sanders, en cambio, carga con la derrota ante Clinton en las primarias de 2016.

Hay entusiasmo en los demócratas y se expresa en el número de candidatos, esa es la lectura de Ángel Beccassino, estratega político, “pero si las primarias son peleadas y se destruyen entre ellos, beneficiarán a Trump”, como pasó en 2016 entre Clinton y Sanders para hacerse con la postulación, afirma el experto.

Y si vuelve a ganar…

Desde el martes y hasta los comicios de 2020 los movimientos de Trump tendrán, entre líneas, un contexto electoral. Ahora es un presidente – candidato con los meses contados para cumplir promesas de 2016 con miras a 2020.

Pero si gana no puede aspirar a una tercera reelección, entonces, el mundo podría conocer de un Trump mucho menos prudente que el que ha gobernado estos 28 meses. “Cuando no necesite más el voto de la gente para regresar a la Casa Blanca en 2025, no tendrá límites y eso es preocupante. Si él gana, tiene cuatro años para hacer daño”, sentencia Emilio Viano, profesor de política internacional de American University.

China y los aranceles; Rusia y las tensiones con Putin; Centroamérica y la migración; Venezuela y el régimen de Maduro; Colombia y las drogas; Corea del Norte, Irán y las armas nucleares, puntos de discordia para el republicano que pueden subir de nivel en otros cuatro años de mandato.

Colombia y Trump

En el radar están las drogas y la certificación del país como cooperante (o no cooperante) para la erradicación de sustancias sicoactivas, un aspecto del que Trump ya ha llamado la atención al presidente Iván Duque. “Estados Unidos siempre ha utilizado el tema de la droga como una justificación para ayudar a Colombia, que ha sido un país problema”, indica Aaron Tauss, profesor de la U. Nacional.

El Departamento de Estado publicará en septiembre un nuevo informe de la cooperación de otros países en la lucha contra el narcotráfico y la califcación que Colombia tenga en este marcará la relacción con el gobierno de Trump, un mandato que da pasos firmes para seguir en el poder y que es determinante para el resto del continente, permeado, en su mayoría, por su ideología occidental.