Diario del Cesar
Defiende la región

‘EL POLLITO HERRERA’ quiere cambiar las celdas por las tarimas

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El mal momento que a ritmo de puya vive Juan David ‘El Pollito’ Herrera tras un episodio jurídico que aún lo tienen tras las rejas en una cárcel de Tunja, parece que empieza a bajar de tonalidad con una métrica más favorable, muy similar a la cadencia del ‘son’, lo que le podría abrir pistas a la libertad.

Juan David quien tiene en su haber el título de rey vallenato, competencia en la que dejó en el camino nada menos que a Alfredo Gutiérrez, le tocó recorrer el más desafinado ‘paseo’ por los estrados judiciales luego de que le imputaran delitos sexuales con una menor de edad.

Ya con gran parte de la pena cumplida, este gladiador de los pitos ve posible un nuevo cantar, con otro perfil de su carrera, más inclinado a ‘tandas’ espirituales dado que viene asistiendo a una iglesia cristiana.

Con el traslado a Tunja, sus familiares pensaron que se enfriaría la posibilidad de mantenerse activo musicalmente, pero, por el contrario, su gen musical se activó a tal punto que le dan hasta permisos, para que amenice fiestas particulares y sociales de personas que admiran su ejecución.

En esta actividad musical ahora el pollito fusionó el vallenato con la carranga, unos aires auténticos de Boyacá, produciendo un híbrido que ha hecho popular en la tierra de la ruana.

No hay que olvidar que la tierra boyacense ha sido muy afín a la música vallenata, allí en Tunja donde se encuentra detenido Juan David, fue sede estudiantil de los Hermanos Zuleta Díaz, ‘Poncho’ y Emiliano en cuya época impregnaron de serenatas el frío paramuno de esa región.

Apoyo de colegas

De acuerdo con su abogado defensor, Wilson Zubiría, se requiere que algunos colegas músicos profesionales redacten un documento en el que certifiquen la amistad con el presidiario, y su comportamiento antes de caer en este trance, para que le puedan agilizar la libertad, la que se estaría dando en dos meses aproximadamente.

Juan David ha prometido un cambio de vida, aunque resiente de algunos amigos que le dieron la espalda, su alternativa es volverá a Valledupar, seguir presentándose en los festivales y conseguir una pareja musical para conformar un grupo vallenato y demostrar que, ‘las rejas no matan’, y que por el contrario ha tenido tiempo de practicar y afinar esa nota que en un pasado lo hizo imbatible.

Por WILLIAM ROSADO RINCONES