El presidente, Gustavo Petro, afirmó este jueves que en el país han ocurrido «diez Gazas» desde 1948 al comparar las cifras de víctimas y criticó duramente la respuesta de las potencias mundiales ante el conflicto, al tiempo que propuso la consolidación de la «humanidad» como un nuevo sujeto político con poder de decisión global durante la instalación del XXVIII Encuentro de la Jurisdicción Ordinaria en Villavicencio (Meta).
El Jefe de Estado centró una parte importante de su discurso en la situación de Gaza, la cual calificó como un hecho «dramático y contundente» donde los «mayores poderes del mundo usan su poder para asesinar bebés». En este contexto, realizó una comparación con el conflicto armado colombiano para dimensionar la magnitud de la violencia en el país.
«Quizás si me pusiera a hablar de dramáticos números encontraría que en Gaza han muerto 70.000 entre esos niños y niñas», señaló el Presidente. Inmediatamente después, contrastó esa cifra con los datos de la Comisión de la Verdad sobre Colombia: «9 de abril del 48, la fecha, 700.000 colombianos, es decir, diez Gazas».
Petro lamentó que, ante estos hechos, millones de personas claman por justicia en las calles de Europa, Estados Unidos y otras partes del mundo, mientras algunos poderes responden con silencio o represión.
Ante lo que considera una ineficacia de las instituciones nacionales para garantizar la justicia a nivel global, Petro planteó una transición conceptual y política. «Estamos en un tránsito, queramos o no, el tránsito hacia la humanidad como nuevo sujeto político de derechos, mucho más allá de las Naciones Unidas, que aún permanecen ancladas a la tesis del Estado Nacional», explicó.
Según el mandatario, la globalización del capital ha provocado, como consecuencia, la aparición de «la humanidad como una gran red de espíritus y de acciones», un «nuevo sujeto político que hoy por hoy tiene que accionar ante los casos de injusticia». Sostuvo que las instituciones de justicia nacionales quedaron «sobrepasadas» y se han vuelto «impotentes» para garantizar la justicia en el mundo.
Los conflictos no resueltos
El mandatario argumentó que la violencia, tanto en Gaza como en Colombia, es el resultado de conflictos históricos que no han sido resueltos y que se han acumulado a lo largo de las décadas. Indicó que la Corte Suprema de Justicia es una especie de «filtro en donde se ciernen la gran conflictividad de la sociedad colombiana no resuelta» en temas agrarios, laborales y comerciales.
Para enfrentar esta situación, propuso recurrir al «poder constituyente», que no definió como una asamblea, sino como «el poder de la sociedad misma de tomar decisiones en pos de solucionar conflictos que no han sido solucionados». Comparó la situación con un hospital lleno de enfermos, donde la solución no es construir más hospitales, sino evitar que haya tantos enfermos.
Finalmente, el presidente Petro enmarcó los grandes problemas mundiales y nacionales en una lucha fundamental: el conflicto «entre la codicia y la vida». Puso como ejemplo un artículo rechazado en una reforma laboral que permitía a las mujeres con dolores menstruales acudir al médico, señalando que «la vida se supedita a la codicia» porque «los dos o tres días del dolor son ganancias para el patrón».
Extendió esta reflexión a la crisis climática, afirmando que la codicia del capital, que se alimenta «de petróleo y carbón», amenaza con «aplastar» y «asesinar» a toda la humanidad. Como medida concreta frente a esta problemática, sugirió la creación de una «Sala Ambiental» en la Corte, al considerar que los conflictos actuales son, cada vez más, «conflictos con la vida natural y con la vida humana».
BOGOTÁ, (Colprensa).