Como ciudadanos de bien y en la posición en que estemos, cabe preguntarnos si lo que estamos haciendo es correcto o hay que cambiarlo, al tiempo de abrir espacio con ideas a lo gubernamentalmente planteado, que permita recuperar para todos y tanto necesitamos, una mayoría social de progreso, misma que se refiere a la idea que una sociedad progresa cuando se satisfacen las necesidades de la mayoría de sus ciudadanos, a la par que implica un compromiso con la mejora de las condiciones de vida, la igualdad de oportunidades y la construcción de una sociedad más justa para todos, así como la búsqueda de una mayor participación y representación de las necesidades y aspiraciones de la colectividad en general; siendo en síntesis, la satisfacción de necesidades básicas, la mejora de la calidad de vida, equidad e igualdad de oportunidades, la participación ciudadana activa y el respeto a los derechos humanos. Se trata de construir una comunidad en la que la mayor parte de la población pueda alcanzar su máximo potencial y disfrutar de una vida digna.
En ello se impone actuar por y para nosotros mismos, sumar esfuerzos y ofrecer consensos con libertad y responsabilidad en dirección a fortalecer un proyecto para consolidar un mejor país. Saber que a quienes elijamos, capaces sean de entenderse en la preponderancia de combatir sin tramas ni argucias político/mediáticas ese tan nefasto abuso de poder que no deja avanzar y pulveriza las reglas de juego que garantizan la democracia, de la que dijera Winston Churchill: “La democracia es el peor sistema de gobierno, a excepción de todos los demás que se han inventado». Es aprovechar el querer de la gente para orientar ventajas sociales, seguridad, infraestructura, desarrollo, crecimiento, seguridad jurídica y demás logros que deben estar dispuestos a crear o a restablecer en su momento.
Velar por que cierta, responsable, comprometida, seria, eficaz, además de consensuada, sea la mejora de la justicia, la lucha contra la violencia y el terrorismo, y no marque lo cual distancias ningunas entre las fuerzas democráticas. Igualmente, denunciar los retrocesos en políticas de bienestar, equidad e igualdad, reconocer la importancia de irse lanza en ristre contra la corrupción y todo cuanto de ella se deriva y debe cortarse a tiempo. Necesitamos, aunque sólo lo hagamos como ciudadanos, así los demás lo eludan, en la certeza que turba e inquieta, como es el enriquecimiento personal desde los cargos oficiales, aberración de las más importantes a desterrar; así como ver opinar desde distintas tribunas a servidores públicos reclamando de la ética y del buen actuar cuando sabemos que presumen de lo que no tienen; y si bien todo lo cual es más que necesario, no alcanza a ser suficiente, por lo que obligados estamos a generar nuevas alternativas, de conformidad con unos sólidos principios y valores, camino a una realidad diferente con nuevos retos.
Como ciudadanos nos compete actuar con responsabilidad, con demostrado y real compromiso, pero nunca con insulsa retórica, en el entendido que como tales somos también solidarios políticos y por tanto no podemos en absoluto dejar de lado la política y lo que a ella entraña. Interesa y compete velar sí porque se gestione en favor de la gente con visión y realidad de permanencia, que no de transitoriedad. Es dar siempre el paso al frente y estar adelante en lo que concierne al bienestar general, y no anticipar ilusiones que el tiempo y las circunstancias impiden más tarde, llevar a la práctica.
Tenemos que ser coherentes. Hacer lo que decimos con mentalidad ganadora y aportación de ideas. Aprovecharnos todos. Apostar decididamente por la democracia como un imperativo de justicia, avance, equidad, igualdad e inteligencia, sin falsos argumentos, más sí con renovación e innovación; y, sin olvidar a ninguno de los que puedan seguir aportando, ya que son necesarios y todos sin excepción tenemos un sitio en el proyecto de un mejor país, lo que impone y obliga integrar, que siempre será mejor que lo contrario. saramara7@gmail.com
*Abogado*Periodista