Santa Marta, DTCH, nuestra capital, evidentemente bien se sabe, está posicionada privilegiadamente en el mapa costero del país -de lo que muchas ciudades nacionales adolecen-, lo que la consagra como poseedora de un potencial, pero que requiere de mayores y más adecuadas condiciones, desafortunadamente nunca garantizadas para tales propósitos en manera suficiente, lo que de logarse, sería fundamental en beneficio de la urbe, lo que impone atraer con incentivos a muchas empresas para que inviertan en la ciudad para que acerquen en mejor forma sus cadenas de suministro al mercado internacional, debiéndose adelantar por las instancias pertinentes una cruzada que interese una ola masiva de nuevos actores empresariales nacionales e internacionales para que nos elijan como gran destino, debiéndose en consecuencia y entre otros factores, derribar barreras estructurales internas que limitan ese potencial, siendo la más urgente de todas: la infraestructura.
En general nuestra infraestructura, opera al límite de su capacidad, lo que es una alerta, ya qué, si no la garantizamos de manera suficiente y estable, no habrá plan de atracción de inversiones que sobreviva. No podemos ignorar las carencias que tenemos en infraestructura hídrica, logística, movilidad, carreteras, digitalización y telecomunicaciones, entre otras, lo que indica que la inversión manufacturera no puede sostenerse sobre un terreno frágil; de ahí que ante este panorama, la única solución viable es acelerar la participación del sector privado en inversiones en infraestructura en esquemas ojalá similares a las asociaciones público-privadas.
Bien se sabe, que no contamos con los recursos suficientes para enfrentar por sí solo estos desafíos, lo que hace fundamental la participación de la industria privada en inversiones de infraestructura, esencial, lo cual, en economías en desarrollo, que ha sido, es y sin duda seguirá siendo un todo exitoso; más, si nos adentramos en el conocimiento que la participación del capital privado no es una concesión, sino una necesidad estructural para municipios como el nuestro, debiéndose dar señales claras de apertura a estos esquemas en contexto de enfoques técnicos y científicos que indiquen cambios positivos que reflejen una línea pragmático que busque un desarrollo acelerado en dichos propósitos; razón para acelerar actuaciones, toda vez que el tiempo corre y las oportunidades deben aprovecharse antes que se cierren, por lo que debe hacerse en tal sentido las gestiones y tareas tan rápido como se pueda.
Es de tener en exacta cuenta en este objetivo, el soporte y papel fundamental que cumplen las pequeñas y medianas empresas, parte esencial de las cadenas de exportación que necesitan con urgencia acceso a financiamiento competitivo, apoyo técnico y conectividad; especialmente por cuanto las cifras son preocupantes en el sentido y la consideración que muchas empresas familiares no sobreviven la transición generacional, y sólo un pequeño porcentaje opera hoy en condiciones óptimas; de ahí que se imponga la creación de condiciones para que escalen, y en consecuencia no desaprovechemos uno de nuestros mayores activos productivos, Razón más que poderosa por la que necesitamos invertir en infraestructura, ya que el desarrollo y crecimiento no vendrán por generación espontánea.
*Jurista. Especializado en Derecho Penal. Derecho Laboral. Docente Universitario. Conferencista. Columnista