Diario del Cesar
Defiende la región

Un nuevo aire para la administración de justicia

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Con la llegada de la doctora Margarita Cabello al Ministerio de Justicia, renace la posibilidad de que por fin se abra paso a una reforma que sea liderada por alguien de las entrañas de la Rama Judicial que sí conoce sus problemas, falencias, necesidades y ha planteado de tiempo atrás alternativas que apunten a brindarle al ciudadano un acceso pleno a la administración de justicia.

Una de las primeras fallas que se observó en el gabinete del Presidente Duque cuando conformó su cuerpo de colabores fue el haber llevado a la doctora Gloria María Borrero como titular del Ministerio de Justicia. Sabíamos por anticipado que más allá de su óptica académica y sus permanentes críticas hacia el Poder Judicial desde su organización privada; no había ni experiencia, ni conocimiento en el rol propio de quien sí ha estado dentro del meollo. Fácil era entonces de esperarse el monumental fracaso con el que terminó.

Para nadie es un secreto que la Rama Judicial en Colombia arrastra una serie de deficiencias funcionales que si bien están sobrediagnosticadas desde hace muchos años, no han sido corregidas de forma sustancial. Los múltiples intentos de reforma, parcial o estructural, tramitados en el Congreso en los últimos 28 años -para solo referenciar lo vivido al amparo de la Carta del 91- terminaron hundiéndose o lo aprobado tuvo efectos de muy corto alcance.

Desde que este Gobierno asumió el poder, en agosto del año pasado, se fijó como una de sus prioridades impulsar una reforma integral a la justicia. De hecho fue uno de los primeros proyectos que radicó y, también, uno de los primeros en hundirse en medio de un escenario político y partidista bastante complicado, en el cual pesaron más los intereses particulares de las colectividades y su postura ante la Casa de Nariño, que la urgencia de la reingeniería judicial.

El fracaso de ese proyecto trajo a la memoria de los colombianos otros fallidos intentos en los últimos años, como aquella reforma que tuvo que ser hundida, en 2012, acudiendo a unas inéditas objeciones presidenciales a un acto legislativo, pues fue la única alternativa a la mano para frenar un articulado viciado de forma grave en la instancia de conciliación. Vendría luego, en el 2015, otro intento de ajuste, esta vez bautizado con el sobredimensionado remoquete de “reforma al equilibrio de poderes”. La iniciativa, como se recuerda, tuvo un accidentado trámite parlamentario, durante el cual fueron desmantelados muchos de los cambios de fondo que proponía. Lo finalmente aprobado distaba mucho de la idea inicial y lo peor fue que después, en las revisiones de exequibilidad, la Corte Constitucional dejó sin piso por vicios de forma y fondo gran parte de los artículos referidos a reajustes judiciales.

La ministra Margarita Cabello viene de la Corte Suprema de Justicia, no milita en ningún partido y posee una gran trayectoria en la rama jurisdiccional. Esas características hacen pensar que ella puede ser el nexo para lograr las respuestas a ese clamor nacional sin tener que acudir a la confrontación que esteriliza el manejo de los asuntos públicos o a los llamados a Asambleas Constituyentes que sólo aumentan la incertidumbre.

El reto es entonces para todos quienes dirigen los poderes públicos y representan la voluntad de los electores. Ante los problemas que hoy impiden ofrecer las soluciones que reclaman los colombianos, es el momento de devolverle a la Justicia la capacidad para generar la paz en nuestra sociedad y para hacer respetar la Ley como instrumento actuado por todos. Y para ello, la nueva Ministra puede ser la persona que oriente tan altos propósitos.