Diario del Cesar
Defiende la región

¿Dos tipos de sanciones?

17

La adhesión de Colombia a la Ruta de la Seda dio lugar a críticas del gobierno de los Estados Unidos y, finalmente, a una fuerte sanción que se manifiestó en el anuncio de que Estados Unidos vetaría préstamos internacionales para Colombia en el Banco Interamericano de Desarrollo cuando intereses de la China estén implicados.

Sabemos que la Ruta de la Seda no es un tratado comercial y que su principal propósito es desarrollo de infraestructuras que faciliten el relacionamiento global.

Es legítimo preguntar por qué si hay 149 países que ya han suscrito la Ruta de la Seda es inadecuado que Colombia lo haga ahora, y que ello dé lugar a una actitud negativa de los Estados Unidos. Los datos sobre las inversiones o los préstamos de la China a Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Perú, etc. incluidos los de Centroamérica y el Caribe son bien impresionantes cuando se comparan con los de Colombia y los de México.

La razón por la cual la reacción de Estados Unidos ha sido tan negativa tiene que ver con varias circunstancias. La primera, la estrecha relación de amistad que ha existido entre Colombia y Estados Unidos durante más de 200 años; la segunda, esta decisión de Colombia se adoptó en un momento en el cual la confrontación China, Estados Unidos es notoria, y cuando este esperaba que uno de sus principales aliados estuviera en este tema del lado de los Estados Unidos. La justificación diplomática de que Estados Unidos y China habían llegado a unos acuerdos en Ginebra relacionados con esta tremenda confrontación, no parece ser suficiente ni la más apropiada.

Por ello es muy válida la explicación que José Antonio Ocampo hace en su columna de El Tiempo al decir que no era el momento más oportuno para tomar esta decisión. No es que Colombia carezca de la independencia o la soberanía para adoptar una actitud de esta naturaleza, sino que como en todas las cosas de la vida, hay maneras de hacer las cosas y momentos apropiados para llevarlas a cabo. Me sorprendió que el Departamento de Estado simultáneamente anunció que el 85% de la cocaína que ingresaba a Estados Unidos provenía de Colombia.

Así se juntan dos oportunidades para que seamos objeto de sanciones por parte de los Estados Unidos. Ya se anunció una muy fuerte y están pendientes las que resultarían de una declaración que descertifique la lucha de Colombia contra las drogas, a finales del mes de septiembre.

He consultado los mejores estudiosos del tema de la droga en Estados Unidos para conocer cuál sería ese repertorio de sanciones. Me dicen que pueden llegar a ser muy severas. Y me enumeran seis ejemplos, a saber: la suspensión de la ayuda económica y militar, el voto en contra de solicitudes de Colombia en el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de desarrollo; la suspensión, parcial o completa del intercambio comercial; la negación de la utilización del sistema bancario de los Estados Unidos; la suspensión de vuelos comerciales; y la suspensión de visas para autoridades gubernamentales.

El poder ejecutivo tiene discrecionalidad para graduar la severidad de estas sanciones, y, también existe la posibilidad de que se adopte un waiver, o sea, una descertificación que excluye las sanciones que he mencionado.

Una plataforma para una narrativa electoral que puede resultar muy provechosa para la izquierda en el 2026. El sector empresarial se ha movido para evitar que esta descertificación ocurra. Pero me dejó muy preocupado la declaración de Luis Alberto Moreno, sin duda, el mejor conocedor de ese y otros temas relacionados con nuestra política bilateral, cuando dijo en una entrevista en la W, que si la veía como muy posible.

Nubes muy oscuras para la economía colombiana, que además está ahora en el ojo crítico, muy negativo, de algunas calificadoras de riesgo.

*Exministro de Estado