Todos los días estamos luchando con pensamientos, con sentimientos, con emociones, con el ego. Es una batalla diaria a la que debemos enfrentarnos sin miedo y con mucha valentía, porque es la manera de iniciar un proceso en nuestro ser interior de sanar y restaurar.
Muchos son incrédulos ante este tema. A mí personalmente me apasiona y me ayuda a entender cada situación que llega a mi vida.
El primer paso para sanar las heridas emocionales es reconocer su existencia. Esto implica ser muy realista ante esas cosas que han dejado heridas emocionales.
Comienza a dejar a un lado el cuestionar todo lo que te pasa, deja a un lado comparte o ver cómo a los demás se le dan todas las cosas y a ti no. Esto es un indicador muy bueno, porque es muestra de que ya estas concentrado (a) en el proceso personal.
Las heridas emocionales no resueltas pueden tener un impacto profundo en nuestra vida. Afectan las relaciones, la autoestima, afecta los proyectos, todo lo que decidas emprender se verá afectado.
Sanar requiere mucha valentía, porque vas a enfrentarte a tu caos interior, a tu mayor miedo a ese ego que te ha dominado por años. Vas a enfrentar lo que llevas años evitando, a esa persona que te hizo mucho daño. Sanar es volverte a encontrar con tu pasado, es un enfrentamiento del que estoy segura saldrás ganador.
El proceso de reconocer, permitir, aceptar, integrar y procesar las experiencias y emociones dolorosas puede implicar empatía, autocompasión, autoaceptación y atención plena.
Sanar no es paz inmediata, no es calma, sanar es remover la herida, y tocar la herida duele mucho.
¿Qué es lo más importante? Que luego viene la cura total, donde solo quedará una cicatriz que simplemente contará una historia.
Ahora, mi pregunta es: ¿Estás dispuesto a sanar totalmente? Lo primero que debo decirte es que necesitas armarte de mucha paciencia, necesitas fuerza, porque por momentos sentirás ganas de no seguir. ¡Pero anímate, tú eres capaz de lograrlo! y la libertad que vas a experimentar no se compara con nada.
El autocuidado desempeña un papel crucial en el proceso de sanación emocional. Cuidar de nosotros mismos nos ayuda a fortalecer nuestra salud física y mental y trae bienestar en todas las áreas.
Recordemos que cada persona tiene su propio tiempo de sanación, y no hay una fórmula única para todos. Lo importante es tomar el primer paso y comprometerse con nuestra propia sanidad emocional. Al hacerlo, nos brindamos la oportunidad de vivir una vida más plena, auténtica y significativa. ¿Viajamos juntos a nuestro interior?