Diario del Cesar
Defiende la región

Un año de dolor y esperanza: el caso sin resolver de Jhosuar David

EL NIÑO DESAPARECIÓ EN VALLEDUPAR

61

En la casa de Reinel Antonio Gil no hay calor que alivie la ausencia de su nieto Jhosuar David Mejía Gil, de cinco años, quien hace un año desapareció sin dejar rastro, cambiando la vida de esta familia que alberga la esperanza de su regreso a su hogar en el barrio Nuevo Milenio.

“Cada mañana espero escuchar su risa, que entre corriendo como siempre, pero no llega”, dice Reinel, con la voz entrecortada por el dolor. Jhosuar fue visto por última vez cuando su madre, Angélica María Gil, el 12 de mayo de 2024, lo subió a una motocicleta y se lo llevó, según registraron las cámaras de seguridad del barrio. Nunca más volvió.

El niño, criado por sus abuelos desde que tenía ocho meses, era el alma de la casa: juguetón, risueño, lleno de ocurrencias. Aún se recuerda cuando regresaba del CAI contándole a todos con emoción lo que había comido: “Pollo, ensalada y jugo de tomate”, decía, como si fuera un banquete digno de contar. Para sus abuelos, cada recuerdo es un hilo de esperanza al que se aferran con el alma.

La investigación, sin embargo, ha sido lenta y dolorosa. Angélica María fue capturada dos meses después de la desaparición, en julio de 2024, y desde entonces permanece recluida en la cárcel judicial de Valledupar. Allí asegura haber entregado a Jhosuar a su padre, una versión que él niega rotundamente. “Yo estaba trabajando ese día, jamás lo vi. Ella lo sacó de aquí, y desde entonces no sabemos nada más”, afirma con impotencia.

Para Reinel y su esposa, la incertidumbre es un castigo diario. La abuela llora en silencio cada noche, aferrada a las fotografías del niño. “Ella lo cuidó como a un hijo. Le daba todo lo que pedía. Ahora vive con ese vacío que nada llena”, cuenta Reinel.

En el barrio, el caso de Jhosuar no ha sido olvidado. Vecinos, amigos y hasta desconocidos han acompañado a la familia en vigilias, marchas y cadenas de oración. La comunidad sigue esperando respuestas, al igual que los abuelos, que no han perdido la fe. “No queremos que lo busquen como muerto. Él está vivo. Alguien sabe dónde está”, clama Reinel con la fuerza de quien ha elegido la esperanza por encima de la resignación.

El caso de Jhosuar David Mejía Gil es un dolor que aún no encuentra justicia, una historia que refleja la realidad de miles de familias colombianas. Según cifras de la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas, miles de niños y adultos siguen desaparecidos en el país, y cada nombre es un grito silencioso esperando ser escuchado.

Al cumplirse un año de la desaparición de Jhosuar, su familia organiza oraciones por su regreso, preparan su cuarto y siguen contando los días. Porque para ellos, su nieto no está perdido, solo está esperando ser encontrado. “Lo esperamos con el corazón abierto. Él es la luz de esta casa, y esa luz nunca se ha apagado”, aseguró Reinel Gil.

SIGUE FIRME LA RECOMPENSA

Sobre el caso, Eduardo Esquivel, secretario de Gobierno del Cesar, reiteró que la Gobernación no descansará hasta encontrar el menor. “Los seguimos buscando en Valledupar y Colombia. Confirmamos la recompensa de 20 millones de pesos por información que permita conseguir al niño”.

Reiteró a los familiares, el acompañamiento de la institucionalidad y pide tener confianza en el trabajo que se viene realizando para ubicar al menor.