Diario del Cesar
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‘Poncho’ Zuleta, la fortaleza de un ‘guayacán’

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Tomás Alfonso Zuleta es uno de los artistas que más canta en el vallenato, tanto por su tonalidad como por las veces que lo requieren los espectáculos, algunos temen el cansancio de los años que lo lleven al retiro, pero él dice que tiene un compromiso imperecedero con el folclor.

 Por
WILLIAM
ROSADO RINCONES

Mucho se ha hablado del relevo generacional en el vallenato, del cansancio de algunos artistas, y de las posibles enfermedades inherentes a los años, pero hay referentes que encarnan la fortaleza de los guayacanes de la provincia, tal es el caso de Poncho Zuleta que trabaja y parrandea sin el asomo de fatiga a pesar de que ha vivido algunos accidentes de los que ha salido airoso.

En alguna ocasión cantó su retiro,  y esa noticia causó desazón entre los seguidores que no le ven remplazo cercano. Tomás Alfonso ‘Poncho’ Zuleta no se conforma con ser un sucesor de la vena musical que le dejaron sus antepasados, Cristóbal Zuleta, su abuelo; Emiliano, su papá; ‘Toño’ Salas, su tío; o  la vieja Sara, su abuela, sino que pretende la longevidad que caracteriza a esta familia.

‘El Pulmón de Oro’ quiere morir de viejo, y vaticina que aún no ve cerca la hora del retiro a pesar de que a veces el trajín de la música fatiga un poco, pero la acogida y los aplausos de sus seguidores, le inyectan la inmunidad necesaria contra el cansancio.

En varias oportunidades ha quedado engavetada su renuncia, porque además, su corazón no le tolera la retirada, porque lo suyo son las parrandas, tarimas y clubes en donde entrega el alma en cada presentación.

Ante la amenaza de una posible debacle en el folclor por sustracción de materia, ante la partida de varios grandes,  manifiesta que  está tranquilo y que la muerte todavía tiene que esperar como decía su colega Diomedes Díaz, aunque es consciente de que Dios es el que dispone.

“Yo me siento con mucha vitalidad, mucha energía y salud, máxime cuando en mi familia somos longevos, de manera que yo tengo que llegar a los 90 años como mi papá y todos los antepasados” ha dicho en varias oportunidades, Tomás Alfonso.

Más que el trajín, es responsable de la tarea y la obligación moral que tiene como intérprete no sólo con los seguidores sino con el folclor en sí, máxime cuando la familia Zuleta, es la fundadora de la escuela con la mayor pureza en la interpretación autóctona, por eso ‘Poncho’, es un convencido de su riqueza polifacética, la que maduró al lado de su hermano Emiliano.

Otra de las idoneidades de Tomás Alfonso está sembrada en sus capacidades de adaptación a cualquier alternativa generacional que lo requiera, nunca le ha temido al relevo cíclico  que comúnmente se viene presentando en el vallenato, y por eso accede sin temor y sin egoísmo al llamado que le hacen los nuevos grupos para que interprete con ellos algunas canciones.

Con la dinámica y una jocosidad juvenil que contrasta con sus calendarios bien vividos, a los que no deja de arrancarles una que otra hoja para plantarse  en su inamovible sexta década, ‘poncho’ sí que le hace honor al santo de su onomástico, el patrón de Villanueva, Santo Tomás y a quien debe su nombre, por haber nacido el 18 de septiembre, por eso cuando dice su edad todos paren corear tácitamente la frase de este apóstol: “ver para creer”. Mientras él felizmente reitera, que  se acabará cuando le corten la lengua y a su hermano le corten los dedos.