Diario del Cesar
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Por cada comercio ilegal dos vallenatos pierden su trabajo formal: Fenalco

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Cada día son más los locales comerciales que cierran en la ciudad a causa de la proliferación del comercio informal./RICHARD DANGOND

 En informalidad para el trimestre febrero-abril, en las 13 ciudades y áreas metropolitanas, el 46,5% de personas está bajo esta modalidad, de acuerdo a las últimas cifras reveladas por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE. En el escalafón de ciudades colombianas con mayores índices de desocupados, la capital del Cesar pasó del séptimo lugar al quinto con 16%.
POR:
NINOSKA
REYES URDANETA

La economía informal en Valledupar va en crecimiento, y aunque no es algo nuevo, es evidente que afecta el sistema económico de la ciudad. Por cadaestablecimiento ilegal que se instale, dos personas pierden su empleo formal, abultando de esta manera las cifras de desocupados que según últimas estadísticas del DANE, se ubica en 16%, dándole a Valledupar la quinta posición entre las ciudades colombianas con mayor número de desocupados.

El congestionamiento en la zona comercial es el pan de cada día. ¿Pero cuáles son las consecuencias de esta anarquía? Pues la principal, es el efecto negativo que sobre los locales legales acarrea y eso se evidencia en la cantidad de inmuebles que se encuentran cerrados y en arriendo en las principales avenidas del municipio.

Es recurrente observar los locales cerrados con los avisos de disponibilidad, mientras las mesas improvisadas y “tarantines” bordean sus alrededores, incitando a que la economía vallenata se convierta en un verdadero desastre.

Según las últimas estadísticas del gremio de comerciantes, esta ciudad registra un 60% de informalidad, panorama que refleja la poca disponibilidad de políticas de Estado que permitan salvar esta dura situación.

Octavio Pinto Malavé, director Ejecutivo de la Federación de Comerciantes en el Cesar, afirmó que la competencia desleal está acabando con el comercioformal. Son incontables los locales que han tenido que cerrar sus puertas por la intervención de la informalidad. No pagan arriendo, tampoco impuestos, servicios y mucho menos seguridad social a sus trabajadores. “Se puede tener derecho al trabajo pero de acuerdo a las normas, ya que la actividad económica está regularizada”, dijo Pico Malaver.

El vocero de Fenalco aseguró que otro fenómeno que se está presentando es que el inversionista al verse asfixiado por esta irregularidad opta por unirse a la informalidad y eso es fatal, le quita derechos al empresario formal.

Lamentablemente el Estado no tiene interés de ayudar en lo más mínimo a acabar con esta situación, lo ven como un monstruo gigante con el que se adaptan a convivir. “Lo más grave es que dejan que se apoderen del espacio público que es de todos los ciudadanos”, afirmó.

NO PIDAN GENERAR EMPLEO

Pinto Malavé fue enfático en decir que no hay condiciones para que el Gobierno insista en que los empresarios generen más empleos de los que hasta ahora han creado.

La economía en Valledupar sino es competitiva es sostenible a pesar de tener un desempleo de 16%. Afiliados a Fenalco siguen apostándole al futuro de la ciudad, pero “necesitamos de políticas acertadas en materia tributaria porque las actuales son agobiantes, pero permisivas para los comerciantes ilegales. Entonces no se le puede pedir al empresario un esfuerzo adicional para crear nuevas plazas de trabajo”, afirmó.

Otro de los aspectos que han tomado como excusas para justificar esta anarquía en el área comercial, dijo el empresario, es el fenómeno de migración venezolana. Claro que abulta la demanda, pero antes que estas personas llegaran a tierras vallenatas el problema existía. “No lo tomen como pretexto, trabajemos serios y ordenados para buscar alternativas”, aclaró.

MAYOR ACCIONAR DE LA POLICÍA

La informalidad es uno de los principales retos que enfrenta una economía en desarrollo como la de Valledupar, la cual es sumamente incipiente y vulnerable a cualquier cambio macroeconómico que pueda existir, manifestó Diana Medina, directora del Observatorio Socioeconómico de la Cámara deComercio.

Explicó que hay que distinguir lo que es informalidad empresarial y laboral. En la primera clasificación entran los emprendimientos que por no cumplir ciertos requisitos incurren en la ilegalidad; mientras que la laboral  se refiere a que esas mismas empresas no vinculan a su personal y ofrecen empleo sin seguridad social. También están los vendedores ambulantes o estacionarios que invaden las calles de la ciudad.

Medina manifestó que aunque la organización que representa tiene el reto de atender al gremio de la mejor manera, se necesita el accionar de las autoridades policiales, ya que el Código de Policía le da la potestad de sancionar o cerrar locales, cosa que no puede hacer la Cámara de Comercio.

Anunció que la próxima semana iniciarán el  censo de establecimientos abiertos al público en Valledupar. El barrido durará aproximadamente tres meses y se identificarán los locales formales e informales para luego hacer el estudio socioeconómico que cada año presenta este gremio.

CERRAR O UNIRSE A LA INFORMALIDAD

Antonio José Malaver, dueño de una zapatería en el centro de la ciudad, manifestó que las reglas solo se las aplican a la economía formal. Afirmó que ha quedado con un solo empleado de cuatro que tenía. El pago de impuestos, servicios y arriendo del local están acabando con los ingresos del negocio.

“A esto se le suma la competencia desleal que tengo en los cuatro costados. Cualquier persona instala una mesa ofreciendo tenis y calzados sin el más mínimo control por parte de las autoridades. Mientras en mi negocio para poder ofrecer bienes debo pagarle al municipio una cantidad de cánones indispensables para el funcionamiento”, exclamó.

Por su parte Elba Montaño, propietaria de una tienda de ropa, afirmó que le ha tocado sacar la exhibición y colocarla en lugares estratégicos porque los comerciantes informales no le dan oportunidad para que el cliente ingrese a la tienda.

Manifestó que hay días en los que no vende ni $30.000, pero igual a fin de mes debe cumplir con sus compromisos. Tenía dos empleadas que despidió y a sujuicio el próximo paso será cerrar y unirse a la informalidad para poder subsistir.

María Soler, asesora de una casa inmobiliaria de la ciudad, informó que durante los últimos meses se ha incrementado la entrega de locales comerciales para arriendo. Muchos clientes argumentan precios elevados, mientras otros dicen no soportar las malas ventas por la proliferación de la economía informal en la ciudad. “Aproximadamente cinco locales se suman a la oferta cada mes, lo que a largo plazo representaría una caos para la economía de Valledupar”, dijo.