Diario del Cesar
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Invasión del espacio público, problema de nunca acabar

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La invasión del espacio público ha sido uno de los problemas de nunca acabar en Valledupar; pese a su prohibición, comerciantes insisten en acentuar en los carriles peatonales negocios en los que se encuentran: venta de zapatos, comidas y hasta ferreterías.

Según la Secretaría de Gobierno Municipal, la ciudad lleva “15 años es desorganización” y mejorar este tema ha sido un trabajo “complejo” al menos, para la administración de turno.

Por eso, en los últimos días Gobierno local en conjunto con el área de Espacio Público, implementaron acciones en la zona céntrica, y las avenidas Fundación y Simón Bolívar, sectores donde este tema se percibe en el diario vivir.

La obstaculización de los senderos, dice el secretario de Gobierno Gonzalo Arzuza, han causado diversos accidentes, “la comunidad ha sido atropellada por motos, ciclistas, pero muchos de estos problemas no se registran”.

Incluso, la invasión del espacio público origina, acota Arzuza, que habitantes eviten transitar por determinado lugar debido a la congestión de movilidad.

“Estamos trabajando en todo el municipio haciendo  el ejercicio de recuperación del espacio público; la gente no tiene cultura ciudadana,  no tiene sentido de pertenencia frente a la ciudad, insiste  en utilizar los andenes como negocios y trochas para las vehículos”, comentó el funcionario.

Prohibir avisos y vallas publicitarias en las calles, y ejecutar actividades pedagógicas, han sido otros de los factores utilizados por la dependencia administrativa.

Arzuza, expresa también que el “abusivo” uso del espacio público se agrava por el afán de evadir la formalidad de impuestos y otros aranceles que negocios deben saldar, “Valledupar está invadida desde todo punto de vista por la complacencia de anteriores dirigentes”, agregó.

También, añadió que quienes deseen formalizar su negocio, recibirán como incentivo el no pago de impuestos por cinco años.

 

NO HAY GARANTÍAS

 

Los principales afectados por el desalojo del espacio público son los centenares de comerciales estacionarios que se ubican en distintos rincones de la capital cesarense.

“A nosotros nos impiden trabajar, pero no nos dan una opción de reubicarnos, de poder laborar honradamente en otro lugar: solo nos impiden y listo”, comentó indignado Jaime Capacho, comerciante del centro de la ciudad.

Mientras que más de 50 vendedores han utilizado estos sectores para ganarse el ‘pan de cada día’ y recibir un sustento para sus hogares, la alcaldía al parecer “solo sabe quedar bien por la vía fácil”, afectando a los trabajadores.

“Quitándonos no se ha acabado la inseguridad, las muertes, los atracaos; están atacando por donde no es”, dice Capacho.

Reveló que un grupo de comerciantes se encuentran adelantado reuniones para exigir garantías en sus actividades.