Diario del Cesar
Defiende la región

Inequidad y violencia, dupla fatal

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Grupos armados, criminalidad, narcotráfico, flujo de armas, violencia, delitos en contra de la vida, la integridad personal, y la propiedad pública y privada son flagelos que constituyen una tragedia económica que afecta sustancialmente el Producto Interno Bruto – PIB de los pueblos. Fenómenos los expuestos sobre los que de manera integral debe reflexionarse a fondo, en atención a que su incremento es un tema de prioridad e importancia cardinal que requiere de acciones urgentes a todo nivel, ya que lo cual nos han llevado a ser inequitativos en los más de los sentidos, lo que aunado a la violencia, siempre aberrante, genera una dupla peligrosa que pone en peligro la buena marcha de nuestros pueblos, al ser amenaza que llama a una preocupación de orden permanente, puesto que de paso representa un retroceso en los más de los aspectos.

Inequidad y violencia se alimentan de toda clase de falencias y conducen a posiciones fanáticas, polarizantes y virulentas que se soportan en la difusión masiva de mensajes de odio generando situaciones de agresión e intolerancia en toda la sociedad, además de miedo, temor e incertidumbre que produce en las redes sociales un ambiente enrarecido cuando no envenenado. Y si bien la polarización política en mejor o menor grado no ha dejado de existir, el carácter viral de las plataformas digitales ha transformado las diferencias naturales entre adversarios en una arena que rápidamente desbordada produce fanáticos y genera las condiciones para que demás otros oscuros, ocultos e inconfesables intereses puedan actuar por encima del frágil Estado de Derecho que aún se encuentra en construcción.

Las narrativas violentas ganan terreno en una democracia asediada por pobres resultados en lo económico y una inequidad rampante que se siente en los territorios todos. Violencia verbal pura y dura que “construye enemigos”, tortura, lacera, nos hace violentos en todo sentido e igual en la mayoría de los casos lleva a una impunidad que aunada a exclusión y pobreza golpea los avances que hayan podido darse. De la misma manera surgen en todos estos procesos intereses que generan inestabilidad y zozobra en nuestras comunidades. Así mismo, aparecen las expresiones desmedidas y el abuso de la retórica política que atizan el ambiente y crean una rara atmósfera que devalúa la democracia, degrada el debate político y obstaculizan lo que podría ser una nueva estirpe de políticos que pudiesen estar lejos de salvajes polarizaciones que a nada positivo conducen.

Tenemos una violencia sistemática que pareciera anunciar la antesala segura de dictadores y autócratas como históricamente lo hemos visto. El aumento de acciones de violencia deben mantener prendidas las alarmas de todo el sistema democrático, ya que de seguir ganando terreno irrevocablemente perderemos. Una violencia desmedida lleva irremediablemente al caos y hasta la disolución social; de ahí la necesidad, imperiosa por demás, de condenar y erradicar todo atisbo de polarización que casi siempre lleva a utilizar la violencia como un recurso más de la lucha política; por lo que imponerse debe combatirla y declarar un no rotundo a todo acto violento y un sí más que rotundo al diálogo, la tolerancia y la disputa democrática y pacífica. saramara7@gmail.com

*Abogado